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¿No tenéis vergüenza?

Septiembre 30, 2009

Hace menos de un mes, El Mundo publicaba una entrevista con el historiador negacionista del Holocausto David Irving. Da la sensación de que en el diario de Pedro J. no tienen muy clara la distancia que media entre informar y ofrecer un altavoz, a veces incluso remunerado, a gente de dudosa catadura moral. Tampoco es la primera vez, ni la segunda. Hoy, casualmente, encuentro que en los blogs de Marca, medio perteneciente al mismo grupo editorial que El Mundo, se permiten comentarios negacionistas y antisemitas. Por ejemplo, página 16 de comentarios del post enlazado:

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Esto, que podría parecer una mera anécdota, forma parte de un cuadro más amplio, claro. Por un lado, un antisemitismo en crecimiento, que ha reventado hace tiempo las costuras del “antisionismo” que lo vestía y se desparrama por doquier. Y del que Antonio Gala, columnista por cierto de El Mundo, es ejemplo egregio. Por otro, los dudosos estándares periodísticos y éticos de la prensa española y, en particular, de Unidad Editorial. No se olvide que el mismo diario enarboló el estandarte truther en España tras el 11-M y ha sido, junto a Libertad Digital, su socia en es.Radio, el principal surtidor -o sumidero, según se mire- de relatos conspiracionistas. Sea como sea, cabe hacerles a los responsables la pregunta retórica formulada hace unos días por Benjamín Netanyahu ante la Asamblea General de las Naciones Unidas: ¿Acaso no tenéis vergüenza?

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Sutilezas

Agosto 27, 2009

Como todo no van a ser artículos de Antonio Gala y viñetas dignas de Der Stürmer, de vez en cuando, la prensa española se descuelga con alguna sutileza cuando toca hablar de Israel. Tomemos por ejemplo esta captura de la portada de la edición digital de El País, de esta misma tarde.

Captura 2009-08-27 21-55-25Dos judíos ortodoxos -también podrían ser ZZ Top, aunque es más improbable- contemplan un mapa sobre un titular que habla de “asentamientos”. Inevitablemente, el lector asocia la imagen con esas “colonias” mencionadas en la entradilla. Y, sin embargo, lo que los dos barbudos están mirando es un plano de Auschwitz, que se corresponde, no con el titular grande, sino con otro mucho más pequeño que hay debajo. Dejando a un lado que la imagen característica de Israel en la prensa española siempre incluya a esos tíos tan antipáticos con barba y trencitas -y no, digamos, a Bar Refaeli o Dana International-, la composición tiene tantos niveles de lectura que uno sólo puede admirarse.

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A diferencia de la mayor parte de lo que publican los medios españoles sobre el particular, este artículo de Spengler no debería pasar desapercibido. (Cortesía de Pascual)

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Esencias patrias

Agosto 27, 2009

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Con la llegada de la democracia, la configuración del estado de las autonomías y la incorporación a la postmodernidad, la reivindicación de las esencias patrias -de las españolas, al menos- parecía haber pasado de moda para siempre. Se hubiera dicho que los particularismos autonómicos agotaban el discurso de la identidad y los valores propios: la exaltación de la idiosincrasia de nuestra particular unidad de destino en lo universal quedaba para los militares, alguna que otra tribu urbana y, por supuesto, el chalet de Aznar. No obstante, hay un reducto donde aún impera la defensa a ultranza de lo propio. Me refiero, claro es, al deporte.

En consonancia con los tiempos, quien ha formulado de manera definitiva la versión postmoderna del right or wrong my country no ha sido algún torvo maestro de escuela, sino un estudio de creativos publicitarios: Ser español ya no es una excusa: es una responsabilidad. Nótese que se introduce en el eslogan una cierta idea de progreso: antes, los españoles no éramos responsables; pero aquella era la época de las medallas en vela y el Mundial 82. Hoy día no sólo hemos entrado en el euro, sino que las naciones se nos rinden sobre el césped, el parquet, el asfalto o la tierra batida. Triunfamos en todos los deportes, en los tradicionales y en los que antes se nos negaban; e incluso en alguna que otra disciplina circense.

Y esta pujanza española, que a todo el mundo admira como una verdadera Segunda Transición, qué digo, Segunda Armada Invencible, no se debe al dinero invertido, claro, ni a ninguna “ayuda externa” -eso es cosa de “los otros”-, ni a la permisividad de nuestras autoridades deportivas, sino a algo más sencillo y mucho más elevado: el espíritu nacional. Con un par.

Por eso, cuando algún deportista español, en alguna parte del mundo, fracasa, no debemos caer en la tristeza ni en la decepción, ni mucho menos en la autocrítica. ¿Acaso no sabemos que siempre hay algún competidor extranjero dispuesto a hacer trampas? ¿Algún juez extranjero que nos odia? ¿Algún periodista extranjero que nos calumnia? De hecho, hemos alcanzado un nirvana deportivo en que tanto da ganar o perder: el español, al margen de cronómetros o reglamentos, es siempre el vencedor. Se trata de la metapolítica aplicada al deporte. Porque esta nueva celebración de las esencias nacionales es políticamente transversal: los brindis patrióticos se alternan democráticamente a derecha e izquierda. Se acabaron las dos Españas; ya sólo existe la que gana, según toque, la Eurocopa, la Copa Davis o los Mundiales de Petanca.

Y, en esta dimensión alternativa en que nos encontramos, las evidencias no son tales, las leyes físicas no existen y los prosaicos análisis nunca pueden valer más que la palabra de un hombre, ¡de un español -aun si él no supiera que lo es-! Y los casos sospechosamente trágicos no se tratarán como tales, no se investigarán hasta las últimas consecuencias para evitar su repetición; no, lo importante entonces es “acelerar los trámites” y envolverlo todo en el pringoso sentimentalismo de la tribu.

En fin, en apenas unos años pasamos, sin solución de continuidad, del destino imperial de la raza ibérica a un fláccido patriotismo constitucional habermasiano que nunca movilizó a nadie más allá de la calle Génova. Pero ahora, por fin, hemos hallado nuestra verdadera vocación nacional: la hematopoyesis. ¡Viva España!

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El sustrato social de la “Eclosión”

Agosto 19, 2009
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Gutiérrez Solana. "La visita del obispo"

Una de las características más fascinantes de los nuevos medios es la posibilidad de sondear en tiempo real la base sociológica sobre la que se apoyan. No se trata, claro, de que unos cuantos comentarios en un hilo o foro permitan trazar un cuadro completo u obtener conclusiones demasiado sólidas; pero sí aportan pinceladas bastante sabrosas sobre lo que queda por debajo de la línea de flotación editorial. Así, los comentarios en las noticias permiten aventurar que, aunque el diario Público no apoye al régimen clerical de Irán, una porción quizás no despreciable de sus lectores siente mayor simpatía por éste que por las democracias occidentales; o que la línea anti-chavista de El País no es compartida por parte de su público. En raras ocasiones, son los propios periodistas quienes exponen el subconsciente del medio, como sucedió con la peculiar reacción, al estilo del más rancio asamblearismo, de la plantilla de ese mismo diario cuando un editorial se atrevió a esbozar una crítica de Ernesto Guevara. Pero pocas veces un periodista se ha identificado de manera más clara con el mínimo común sociológico del medio que le paga que Fernando Díaz Villanueva en este post. El empleado de Libertad Digital e “historiador” compendia en apenas tres renglones el sustrato ideológico de la “eclosión liberal”, el residuo seco que deja el supuesto movimiento cívico liberal después de cinco años de anti-izquierdismo visceral, anti-intelectualismo de la más baja estofa y buenas dosis de reacción de la de toda la vida. Se diría que no hay precedentes; salvo que sí los hay: Fernando Díaz Villanueva.

(Y, por supuesto, y antes de que alguien se desoriente, no, no estoy defendiendo la “dignidad” de los tres detenidos: carecen de ella.)

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Semen verum

Agosto 9, 2009

Pero es preciso fijarse en la particularidad de que la religión doméstica sólo se propagaba de varón en varón, y sin duda provenía esto de la idea que los hombres tenían formada acerca de la generación. La creencia de las edades primitivas, tal y como se expone en los Vedas y en los vestigios que nos han quedado en todo el derecho griego y romano, fue que el poder reproductor residía exclusivamente en el padre, y que sólo este poseía el principio misterioso del ser y transmitía la chispa de la vida. De tan antigua opinión resultó la regla de que el culto doméstico pasase de varón en varón: que las mujeres no participasen de él sino por conducto de su padre o su marido, y, en fin, que aun después de la muerte no tuviese la mujer la misma participación que el hombre en el culto y ceremonias de la comida fúnebre. Resultaron además otras consecuencias muy graves para el derecho privado y constitución de la familia, como veremos más adelante.

Fustel de Coulanges, La ciudad antigua

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David P. Goldman, aka Spengler

Junio 9, 2009

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Aún no hace dos meses, Spengler reveló su verdadera identidad. Aunque esté feo colgarse medallas, este bloguero ya había señalado en la dirección correcta justo dos años antes.

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La Völkerwanderung no ha tenido lugar

Mayo 24, 2009

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One of the most important -and much discussed in this book- but least thought about phenomena of the fifht-century narrative is that all of the major successor states to the west Roman Empire were created around the military power of new barbarian supergroups, generated on the march. The Visigoths who settled Aquitaine in the 410s were not an ancient subdivision of the Gothic world, but a new creation. Before the arrival of the Huns on the fringes of Europe, Visigoths -and don’t let any old-style maps of the invasions convince you otherwise- did not exist. They were created by the unification of the Tervingi and the Greuthungi, who had arrived at the Danube in 376, with the survivors of Radagaisus’ force who attacked Italy in 405-6. Alaric’s ambition brought the survivors of all three groups together, and created a new and much larger grouping than any previously seen in the Gothic world. The Vandals who conquered Carthage in 439, likewise, were a new political entity. In this case, the new unit was generated out of just one pulse of migration, the invaders who crossed the Rhine at the end of 406. These originally comprised a loose alliance of two separate groups of Vandals -Hasdings and Silings-, an unknown number of Alanic groups (the largest force), and Suevi, who were probably the product of a renewed alliance among some of the Germani of the Middle Danube. Under Romano-Gothic military assault in the mid-410s, a new entity emerged; the Siling Vandals, and various Alans attached themselves to the Hasding Vandal ruling line.

At a later date, the emergence of a Frankish Gallic kingdom was made possible only by a similar realignment among the Franks.

Peter Heather, The Fall of Rome, pp. 451-2

Cosa no muy distinta puede decirse, por ejemplo, de los vascones, definidos a partir de elementos diversos -hablantes de dialectos preindoeuropeos, iberos, celtíberos- por la acción imperialista y colonizadora de Roma:

Con estas fuertes diferencias etno-culturales, es poco probable que gentes de culturas tan diversas dieran forma en época prerromana a una etnia global. Fueron los romanos los que dieron el impulso decisivo en la configuración de la etnia vascona, uniendo comunidades culturalmente diversas y creando una etnia, significada con el etnónimo de vascones, a la que se le fueron adscribiendo comunidades y territorios.

José Manuel Roldán Hervás, Historia Antigua de España I

Ante la recurrente retórica de los pueblos, conviene recordar que, aun en los casos en que sea admisible hablar de ellos, no se trata de unidades ahistóricas esenciales, sino de accidentes históricos. A menudo determinados o creados por fuerzas políticas y culturales con las que mantienen una relación dialéctica, y a las que el relato moralizado de los neoprimitivos pretende oponer de forma maniquea.

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Control

Abril 19, 2009

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Lo menos que se puede decir de la película de Anton Corbijn es que cumple escrupulosamente el precepto de Chéjov: al principio de la película se ve un tendedero, y al final el protagonista se cuelga de él.

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I’m Alan Partridge

Abril 10, 2009

“¿Siempre sólo un mundo para políticos, arribistas, camareros y vividores, y sin aire para las personas?”, se preguntaba Hermann Hesse en El lobo estepario por boca de su alter ego Harry Haller. A la nómina habría que sumar hoy, sin duda, a los presentadores de televisión. Unos personajes de enigmática trivialidad que se introducen en nuestra vida cotidiana con cercanía casi violenta, a quemarropa. Que parecen atrapados entre la banalidad y cursilería inherentes a su profesión y la brutalidad selvática del medio y, en ocasiones, los mismos espectadores.

Alan Partridge es minuciosamente insustancial, ignorante y pedantesco; algo así como el presentador de televisión platónico. Amante del MOR -”Wings, the band the Beatles could have been”-, su idea de un Día de San Valentín memorable es visitar una reserva para búhos o estrechar la mano de Jackie Stewart en el circuito de Silverstone. Un ser tan abrumadoramente vacío y, a la vez, persuadido de su importancia, que roza la psicopatía. Pero que nos hace reír -y nos asusta- porque no está demasiado lejos de los modelos reales.

Alan Partridge apareció por primera vez en el programa On the Hour, en 1991. Al año siguiente ya contaba con su propio magazine en BBC Radio, que pasó a la televisión en 1994. Dejando a un lado la genialidad de Steve Coogan, Knowing Me, Knowing You… with Alan Partridge no ha envejecido del todo bien, pero sirvió para empezar a explorar las posibilidades del personaje. Después de la primera serie, varios especiales televisivos presentaron al público las vicisitudes de la carrera de Alan, que, tras matar accidentalmente a un invitado en directo, arruina sus oportunidades de seguir en la BBC con el fracaso estrepitoso de su programa navideño Knowing Me Knowing Yule.

En este punto arranca I’m Alan Partridge, el behind-the-scenes de la carrera del presentador de Norwich. Se desarrolló en dos temporadas, en 1997 y 2002, y escapaba del formato magazine-parodia para convertirse en una comedia de situación con elementos innovadores. De hecho, y dado el estilo pseudo-documental con el que se retrataba en toda su mezquindad la vida cotidiana de Partridge, es imposible no ver en la serie una precursora directa de Curb your enthusiasm. Una deuda que quizás Larry David haya querido pagar ofreciéndole a Coogan un jugoso papel en la séptima temporada de la serie. Con todo, hay que reconocerle al humorista judío haber dado otra vuelta de tuerca a la idea de hacer una comedia sobre el comediante: en lugar de crear un personaje, David interpreta una versión exagerada -no sabemos en qué medida- de sí mismo, que además es un triunfador con una vida aparentemente envidiable en lugar de un desecho de tienta como Partridge. (Aprovecho para recomendar a los potenciales espectadores que eviten con todo escrúpulo ver la versión doblada de la serie de HBO que emite actualmente La Sexta. Teniendo en cuenta los horarios, no debe de ser difícil.)

Para terminar, un vídeo de Alan Partridge en todo su esplendor, entrevistando al portavoz del Sindicato de Granjeros de Norfolk:

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Réquiem por el liberal-conservadurismo español

Marzo 29, 2009
Ensor. "La entrada de Cristo en Bruselas"

Ensor. "La entrada de Cristo en Bruselas"

No es que no se viniera anunciando hace años, pero la fecha de hoy bien podría tomarse, a título simbólico, como la de la defunción del liberal-conservadurismo español y de esa entelequia que dio en llamarse la “eclosión liberal”. Hasta el acuñador de la expresión ha acabado catando los irrespirables vapores que emanan de la “alianza” entre rebotados de la izquierda, teócratas, arribistas y desorientados en que ha parado el asunto.

Hoy, como han señalado otros, la reacción ha salido a la calle, bajo la mirada aprobadora de quienes, por huir del extremismo opuesto, por medro personal o por un irresponsable esteticismo, se han convertido ya en sus cómplices habituales.

Primero fue la excusa de un “rearme“, de una vuelta a las esencias europeas para evitar el vaciamiento y la ocupación por credos menos tolerantes. Ya sabemos que era un camelo. Ahora queda la nebulosa valoración de los beneficios sociales y personales de la creencia, de una Noble Mentira vagamente straussiana que a veces adquiere más bien la forma de una manía persecutoria y otras, simplemente, la del torpor tras un larga siesta.

No, no es que no se viniera anunciando. Una derecha paranoica y maoísta, partidaria siempre del “cuanto peor, mejor” y de la tierra quemada. Una ideología doctrinaria, alicorta e incivil, patrocinada como saber último y panacea universal por quienes, al parecer, no saben vivir sin el techado de un sistema de certidumbres. Un odio de clase perfectamente especular con el que, pretendidamente, se denunciaba. La lucha por el poder y las prebendas, disfrazada de eterna contienda entre el bien y el mal. Y un espacio público inundado de retóricas gramscianas, donde no importan nunca los argumentos sino la apropiación de las metáforas y la violación de las palabras (¿se referiría a eso el Rector Magnífico?).

Poco importará entonces que se trate de situar el debate y de aclarar los conceptos, de señalar que no es lo mismo potencia que acto; vida humana, como son al fin los espermatozoides o las células epiteliales, que persona. Que el último intento de identificar la persona con el genotipo es un burdo ersatz de la doctrina del alma inmortal, que ya ni a sus propios convencidos pueden vender. Que la pretensión de los partidarios de la neotenia de refugiarse bajo no sé qué paraguas científico sólo provoca carcajadas. Que comparar el cumplimiento de una ley de plazos clara con el genocidio es pura y desvergonzada pornografía política. Lo importante es la bandería: salir a la calle y exhibir la sangre. Sangre especular.

Mientras, hay otros debates y otras batallas que los liberales deberían estar librando; pero en ésas no veremos a los anarquistas de sacristía -o de plantación-, ni a los que creen que lo que determina el carácter liberal de un estado es sólo la cantidad de impuestos que se paga, ni a todos esos que, de la noche a la mañana, han descubierto que en el camino de Damasco no se vive tan mal. Hace frío ahí fuera.

Nunca más que ahora hemos necesitado un conservadurismo secular y un liberalismo que lo sea en algo más que en el nombre o una url.

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Rule Britannia

Enero 13, 2009

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Viva Israel

Diciembre 28, 2008

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Sigue la barbarie en Oriente Medio. Pero no es la del estado que ejerce su derecho a la defensa. Es la de las tribus, y la de los frívolos que aplauden lo que no tolerarían un minuto cerca de sus hogares y sus familias.

Y la de los medios que permiten la propaganda desvergonzada.

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La actitud humorística

Diciembre 19, 2008

A fin de cuentas, la mayor ventaja del oficio de humorista, y más generalmente de la actitud humorística en la vida, es poder portarse como un cabrón con toda impunidad, e incluso rentabilizar cómodamente la abyección, tanto en éxito sexual como económico, todo ello con la aprobación general.

Michel Houellebecq, La posibilidad de una isla

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El alma de las salamandras

Diciembre 15, 2008

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Leopoldo Prieto, sacerdote y profesor de antropología filosófica, ha escrito un libro titulado El hombre y el animal, que trata de rastrear las huellas del alma en la biología humana. El libro se presentó en el CEU el pasado mes de noviembre; en esta noticia el lector puede hallar un resumen de sus argumentos. Por ejemplo, que el hombre es un ser neoténico. Intervinieron en la presentación José Juan Escandell, secretario general del Instituto CEU de Humanidades, y Aquilino Polaino, catedrático de Psicopatología en dicha universidad. Ambos, por cierto, miembros del consejo asesor del Diario Ya. Aterra pensar cuáles serán los criterios de rigor científico, o de mero sentido común, que estos profesores puedan instilar en sus alumnos y promover desde los medios.

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La derecha egoísta.

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Paleolibertarians

Diciembre 11, 2008

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Hablábamos en la anterior entrada de compañeros de viaje, encuentros en la trinchera y unholy alliances, pero España no es el único lugar donde intelectuales y académicos más o menos oscuros se arriman al árbol del populismo y la demagogia, o halagan alguna nostalgia particular, en busca de públicos más amplios.

Los lectores recordarán el escándalo de los newsletters de Ron Paul durante la pasada campaña electoral en EEUU. Julian Sanchez y David Weigel revelaron en Reason que varios libertarians veteranos y una fuente próxima a la campaña de Ron Paul señalaban inequívocamente a Lew Rockwell como el autor de la mayor parte de los newsletters. Pero su artículo sitúa también el escándalo en un contexto más amplio. En 1988, Rockwell y Murray Rothbard abandonaron el Partido Libertario después del fracaso de la candidatura de Ron Paul, descontentos ante lo que percibían como una deriva progresista y libertina, y fundaron la corriente paleolibertarian: radicalismo libertarian en lo político, conservadurismo extremo en lo social. La propuesta no era inocente: Rockwell y Rothbard trataban de apelar a un populismo de derechas que incluía notas de racismo, antisemitismo, nostalgia del Viejo Sur y diversas formas de bigotry combinadas con no poco conspiracionismo. No hay que perder de vista que el anti-estatismo radical y el rechazo al gobierno federal atraen en EEUU a muchos ultraderechistas, supremacistas blancos y otros elementos estrafalarios. El mismo Rothbard señalaba expresamente el camino en un artículo de 1992, A Strategy for the Right:

And so the proper strategy for the right wing must be what we can call “right-wing populism”: exciting, dynamic, tough, and confrontational, rousing, and inspiring not only the exploited masses, but the often shell-shocked right-wing intellectual cadre as well. And in this era where the intellectual and media elites are all establishment liberal-conservatives, all in a deep sense one variety or another of social democrat, all bitterly hostile to a genuine right, we need a dynamic, charismatic leader who has the ability to short-circuit the media elites, and to reach and rouse the masses directly. We need a leadership that can reach the masses and cut through the crippling and distorting hermeneutical fog spread by the media elites.

El líder que reclamaba Rothbard no era otro que Pat Buchanan; pero el polémico político y comentarista perdió el favor de Rothbard y Rockwell por su deriva hacia lo que éstos entendían como socialismo económico -y no, por supuesto, por sus equívocas posturas sobre religión, cuestiones raciales, Hitler y la Segunda Guerra Mundial, etc. Buchanan, por cierto, es un devoto católico preconciliar, que escucha misa en latín los domingos y fiestas de guardar.

Este es el contexto en el que se escriben y publican los newsletters de Ron Paul. Y, dado que la doctrina paleolibertarian tenía que conciliar la escolástica austríaca del Ludwig von Mises Institute -fundado por Rockwell en 1981- con la sensibilidad hillbilly sobre la que pretendía auparse, era natural que Abraham Lincoln se convirtiera en el gran satán del movimiento. Por un lado, la figura de Lincoln sigue siendo enormemente controvertida en el Sur -y no olvidemos que el Mises Institute tiene su sede en Alabama. Por otra, los libertarians radicales le hacen responsable del crecimiento del gobierno federal y de la sustitución de unos hipotéticos Estados Unidos prístinos, los de los Founding Fathers, por un estado centralizado. En este último caso, podrían haberse fijado también en Andrew Jackson; pero, al fin y al cabo, éste era un demócrata sureño con escaso potencial para azuzar el odio de los nostálgicos de la Confederación. A Lincoln también se le achacan comportamientos antidemocráticos y dictatoriales durante la Guerra de Secesión; lo que no deja de ser curioso viniendo de unos académicos que, en general, muestran escasa simpatía por la democracia.

Así, la propaganda anti-Lincoln se ha convertido en uno de los programas más característicos del Mises Intitute. Y, a pesar de tener unos orígenes claros y concretos en la estrategia paleolibertarian de Rockwell y Rothbard, ha salido del estrecho horizonte de Alabama y ha llegado hasta España. Ayer, sin ir más lejos, Fernando Díaz Villanueva reseñaba en la página del Instituto Juan de Mariana el libro The Real Lincoln, de Thomas Di Lorenzo, limitándose a copiar los argumentos habituales del autor y del think tank de Alabama. Dado el historial del personaje, es poco probable que Villanueva sepa a qué se está prestando, o que le importe. Y nada de esto es extraño; al fin y al cabo, el presidente del IJM, Gabriel Calzada, es miembro del Mises Institute, como también lo es su mentor y gurú de la “eclosión liberal”, Jesús Huerta de Soto. De hecho, las diatribas contra Lincoln han proliferado últimamente entre los seguidores de Huerta, esos mismos que emprendieron una artificial y ridícula campaña de apoyo incondicional a Ron Paul durante la última carrera de éste hacia la candidatura presidencial.

Además, en la web del IJM y en medios afines hemos podido leer en fechas recientes recensiones elogiosas de Thomas Woods Jr., un historiador del LvMI, converso al catolicismo tridentino, cuyas estrafalarias teorías han sido criticadas aquí; que no tiene empacho en elogiar las libertades medievales frente al mundo moderno; y que, por cierto, está o ha estado vinculado a la League of the South, una organización política neo-confederada. Otros blogueros de la órbita del IJM acostumbran a hacerse eco de los argumentos aislacionistas tan caros al paleolibertarianism, aunque haya que torcer la historia y hacer equiparaciones aberrantes. Compárense las opiniones de Pat Buchanan sobre Hitler y la Guerra del Pacífico con las de este artículo enlazado por Albert Esplugas. El autor del mismo, Robert Higgs, es economista austríaco y miembro de… ¿lo adivinan? El Ludwig von Mises Institute. No, como me decía un amigo hace unos días, nada en política es espontáneo.