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David P. Goldman, aka Spengler

Junio 9, 2009

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Aún no hace dos meses, Spengler reveló su verdadera identidad. Aunque esté feo colgarse medallas, este bloguero ya había señalado en la dirección correcta justo dos años antes.

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La Völkerwanderung no ha tenido lugar

Mayo 24, 2009

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One of the most important -and much discussed in this book- but least thought about phenomena of the fifht-century narrative is that all of the major successor states to the west Roman Empire were created around the military power of new barbarian supergroups, generated on the march. The Visigoths who settled Aquitaine in the 410s were not an ancient subdivision of the Gothic world, but a new creation. Before the arrival of the Huns on the fringes of Europe, Visigoths -and don’t let any old-style maps of the invasions convince you otherwise- did not exist. They were created by the unification of the Tervingi and the Greuthungi, who had arrived at the Danube in 376, with the survivors of Radagaisus’ force who attacked Italy in 405-6. Alaric’s ambition brought the survivors of all three groups together, and created a new and much larger grouping than any previously seen in the Gothic world. The Vandals who conquered Carthage in 439, likewise, were a new political entity. In this case, the new unit was generated out of just one pulse of migration, the invaders who crossed the Rhine at the end of 406. These originally comprised a loose alliance of two separate groups of Vandals -Hasdings and Silings-, an unknown number of Alanic groups (the largest force), and Suevi, who were probably the product of a renewed alliance among some of the Germani of the Middle Danube. Under Romano-Gothic military assault in the mid-410s, a new entity emerged; the Siling Vandals, and various Alans attached themselves to the Hasding Vandal ruling line.

At a later date, the emergence of a Frankish Gallic kingdom was made possible only by a similar realignment among the Franks.

Peter Heather, The Fall of Rome, pp. 451-2

Cosa no muy distinta puede decirse, por ejemplo, de los vascones, definidos a partir de elementos diversos -hablantes de dialectos preindoeuropeos, iberos, celtíberos- por la acción imperialista y colonizadora de Roma:

Con estas fuertes diferencias etno-culturales, es poco probable que gentes de culturas tan diversas dieran forma en época prerromana a una etnia global. Fueron los romanos los que dieron el impulso decisivo en la configuración de la etnia vascona, uniendo comunidades culturalmente diversas y creando una etnia, significada con el etnónimo de vascones, a la que se le fueron adscribiendo comunidades y territorios.

José Manuel Roldán Hervás, Historia Antigua de España I

Ante la recurrente retórica de los pueblos, conviene recordar que, aun en los casos en que sea admisible hablar de ellos, no se trata de unidades ahistóricas esenciales, sino de accidentes históricos. A menudo determinados o creados por fuerzas políticas y culturales con las que mantienen una relación dialéctica, y a las que el relato moralizado de los neoprimitivos pretende oponer de forma maniquea.

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Control

Abril 19, 2009

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Lo menos que se puede decir de la película de Anton Corbijn es que cumple escrupulosamente el precepto de Chéjov: al principio de la película se ve un tendedero, y al final el protagonista se cuelga de él.

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I’m Alan Partridge

Abril 10, 2009

“¿Siempre sólo un mundo para políticos, arribistas, camareros y vividores, y sin aire para las personas?”, se preguntaba Hermann Hesse en El lobo estepario por boca de su alter ego Harry Haller. A la nómina habría que sumar hoy, sin duda, a los presentadores de televisión. Unos personajes de enigmática trivialidad que se introducen en nuestra vida cotidiana con cercanía casi violenta, a quemarropa. Que parecen atrapados entre la banalidad y cursilería inherentes a su profesión y la brutalidad selvática del medio y, en ocasiones, los mismos espectadores.

Alan Partridge es minuciosamente insustancial, ignorante y pedantesco; algo así como el presentador de televisión platónico. Amante del MOR -”Wings, the band the Beatles could have been”-, su idea de un Día de San Valentín memorable es visitar una reserva para búhos o estrechar la mano de Jackie Stewart en el circuito de Silverstone. Un ser tan abrumadoramente vacío y, a la vez, persuadido de su importancia, que roza la psicopatía. Pero que nos hace reír -y nos asusta- porque no está demasiado lejos de los modelos reales.

Alan Partridge apareció por primera vez en el programa On the Hour, en 1991. Al año siguiente ya contaba con su propio magazine en BBC Radio, que pasó a la televisión en 1994. Dejando a un lado la genialidad de Steve Coogan, Knowing Me, Knowing You… with Alan Partridge no ha envejecido del todo bien, pero sirvió para empezar a explorar las posibilidades del personaje. Después de la primera serie, varios especiales televisivos presentaron al público las vicisitudes de la carrera de Alan, que, tras matar accidentalmente a un invitado en directo, arruina sus oportunidades de seguir en la BBC con el fracaso estrepitoso de su programa navideño Knowing Me Knowing Yule.

En este punto arranca I’m Alan Partridge, el behind-the-scenes de la carrera del presentador de Norwich. Se desarrolló en dos temporadas, en 1997 y 2002, y escapaba del formato magazine-parodia para convertirse en una comedia de situación con elementos innovadores. De hecho, y dado el estilo pseudo-documental con el que se retrataba en toda su mezquindad la vida cotidiana de Partridge, es imposible no ver en la serie una precursora directa de Curb your enthusiasm. Una deuda que quizás Larry David haya querido pagar ofreciéndole a Coogan un jugoso papel en la séptima temporada de la serie. Con todo, hay que reconocerle al humorista judío haber dado otra vuelta de tuerca a la idea de hacer una comedia sobre el comediante: en lugar de crear un personaje, David interpreta una versión exagerada -no sabemos en qué medida- de sí mismo, que además es un triunfador con una vida aparentemente envidiable en lugar de un desecho de tienta como Partridge. (Aprovecho para recomendar a los potenciales espectadores que eviten con todo escrúpulo ver la versión doblada de la serie de HBO que emite actualmente La Sexta. Teniendo en cuenta los horarios, no debe de ser difícil.)

Para terminar, un vídeo de Alan Partridge en todo su esplendor, entrevistando al portavoz del Sindicato de Granjeros de Norfolk:

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Réquiem por el liberal-conservadurismo español

Marzo 29, 2009
Ensor. "La entrada de Cristo en Bruselas"

Ensor. "La entrada de Cristo en Bruselas"

No es que no se viniera anunciando hace años, pero la fecha de hoy bien podría tomarse, a título simbólico, como la de la defunción del liberal-conservadurismo español y de esa entelequia que dio en llamarse la “eclosión liberal”. Hasta el acuñador de la expresión ha acabado catando los irrespirables vapores que emanan de la “alianza” entre rebotados de la izquierda, teócratas, arribistas y desorientados en que ha parado el asunto.

Hoy, como han señalado otros, la reacción ha salido a la calle, bajo la mirada aprobadora de quienes, por huir del extremismo opuesto, por medro personal o por un irresponsable esteticismo, se han convertido ya en sus cómplices habituales.

Primero fue la excusa de un “rearme“, de una vuelta a las esencias europeas para evitar el vaciamiento y la ocupación por credos menos tolerantes. Ya sabemos que era un camelo. Ahora queda la nebulosa valoración de los beneficios sociales y personales de la creencia, de una Noble Mentira vagamente straussiana que a veces adquiere más bien la forma de una manía persecutoria y otras, simplemente, la del torpor tras un larga siesta.

No, no es que no se viniera anunciando. Una derecha paranoica y maoísta, partidaria siempre del “cuanto peor, mejor” y de la tierra quemada. Una ideología doctrinaria, alicorta e incivil, patrocinada como saber último y panacea universal por quienes, al parecer, no saben vivir sin el techado de un sistema de certidumbres. Un odio de clase perfectamente especular con el que, pretendidamente, se denunciaba. La lucha por el poder y las prebendas, disfrazada de eterna contienda entre el bien y el mal. Y un espacio público inundado de retóricas gramscianas, donde no importan nunca los argumentos sino la apropiación de las metáforas y la violación de las palabras (¿se referiría a eso el Rector Magnífico?).

Poco importará entonces que se trate de situar el debate y de aclarar los conceptos, de señalar que no es lo mismo potencia que acto; vida humana, como son al fin los espermatozoides o las células epiteliales, que persona. Que el último intento de identificar la persona con el genotipo es un burdo ersatz de la doctrina del alma inmortal, que ya ni a sus propios convencidos pueden vender. Que la pretensión de los partidarios de la neotenia de refugiarse bajo no sé qué paraguas científico sólo provoca carcajadas. Que comparar el cumplimiento de una ley de plazos clara con el genocidio es pura y desvergonzada pornografía política. Lo importante es la bandería: salir a la calle y exhibir la sangre. Sangre especular.

Mientras, hay otros debates y otras batallas que los liberales deberían estar librando; pero en ésas no veremos a los anarquistas de sacristía -o de plantación-, ni a los que creen que lo que determina el carácter liberal de un estado es sólo la cantidad de impuestos que se paga, ni a todos esos que, de la noche a la mañana, han descubierto que en el camino de Damasco no se vive tan mal. Hace frío ahí fuera.

Nunca más que ahora hemos necesitado un conservadurismo secular y un liberalismo que lo sea en algo más que en el nombre o una url.

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Rule Britannia

Enero 13, 2009

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Viva Israel

Diciembre 28, 2008

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Sigue la barbarie en Oriente Medio. Pero no es la del estado que ejerce su derecho a la defensa. Es la de las tribus, y la de los frívolos que aplauden lo que no tolerarían un minuto cerca de sus hogares y sus familias.

Y la de los medios que permiten la propaganda desvergonzada.

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La actitud humorística

Diciembre 19, 2008

A fin de cuentas, la mayor ventaja del oficio de humorista, y más generalmente de la actitud humorística en la vida, es poder portarse como un cabrón con toda impunidad, e incluso rentabilizar cómodamente la abyección, tanto en éxito sexual como económico, todo ello con la aprobación general.

Michel Houellebecq, La posibilidad de una isla

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El alma de las salamandras

Diciembre 15, 2008

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Leopoldo Prieto, sacerdote y profesor de antropología filosófica, ha escrito un libro titulado El hombre y el animal, que trata de rastrear las huellas del alma en la biología humana. El libro se presentó en el CEU el pasado mes de noviembre; en esta noticia el lector puede hallar un resumen de sus argumentos. Por ejemplo, que el hombre es un ser neoténico. Intervinieron en la presentación José Juan Escandell, secretario general del Instituto CEU de Humanidades, y Aquilino Polaino, catedrático de Psicopatología en dicha universidad. Ambos, por cierto, miembros del consejo asesor del Diario Ya. Aterra pensar cuáles serán los criterios de rigor científico, o de mero sentido común, que estos profesores puedan instilar en sus alumnos y promover desde los medios.

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La derecha egoísta.

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Paleolibertarians

Diciembre 11, 2008

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Hablábamos en la anterior entrada de compañeros de viaje, encuentros en la trinchera y unholy alliances, pero España no es el único lugar donde intelectuales y académicos más o menos oscuros se arriman al árbol del populismo y la demagogia, o halagan alguna nostalgia particular, en busca de públicos más amplios.

Los lectores recordarán el escándalo de los newsletters de Ron Paul durante la pasada campaña electoral en EEUU. Julian Sanchez y David Weigel revelaron en Reason que varios libertarians veteranos y una fuente próxima a la campaña de Ron Paul señalaban inequívocamente a Lew Rockwell como el autor de la mayor parte de los newsletters. Pero su artículo sitúa también el escándalo en un contexto más amplio. En 1988, Rockwell y Murray Rothbard abandonaron el Partido Libertario después del fracaso de la candidatura de Ron Paul, descontentos ante lo que percibían como una deriva progresista y libertina, y fundaron la corriente paleolibertarian: radicalismo libertarian en lo político, conservadurismo extremo en lo social. La propuesta no era inocente: Rockwell y Rothbard trataban de apelar a un populismo de derechas que incluía notas de racismo, antisemitismo, nostalgia del Viejo Sur y diversas formas de bigotry combinadas con no poco conspiracionismo. No hay que perder de vista que el anti-estatismo radical y el rechazo al gobierno federal atraen en EEUU a muchos ultraderechistas, supremacistas blancos y otros elementos estrafalarios. El mismo Rothbard señalaba expresamente el camino en un artículo de 1992, A Strategy for the Right:

And so the proper strategy for the right wing must be what we can call “right-wing populism”: exciting, dynamic, tough, and confrontational, rousing, and inspiring not only the exploited masses, but the often shell-shocked right-wing intellectual cadre as well. And in this era where the intellectual and media elites are all establishment liberal-conservatives, all in a deep sense one variety or another of social democrat, all bitterly hostile to a genuine right, we need a dynamic, charismatic leader who has the ability to short-circuit the media elites, and to reach and rouse the masses directly. We need a leadership that can reach the masses and cut through the crippling and distorting hermeneutical fog spread by the media elites.

El líder que reclamaba Rothbard no era otro que Pat Buchanan; pero el polémico político y comentarista perdió el favor de Rothbard y Rockwell por su deriva hacia lo que éstos entendían como socialismo económico -y no, por supuesto, por sus equívocas posturas sobre religión, cuestiones raciales, Hitler y la Segunda Guerra Mundial, etc. Buchanan, por cierto, es un devoto católico preconciliar, que escucha misa en latín los domingos y fiestas de guardar.

Este es el contexto en el que se escriben y publican los newsletters de Ron Paul. Y, dado que la doctrina paleolibertarian tenía que conciliar la escolástica austríaca del Ludwig von Mises Institute -fundado por Rockwell en 1981- con la sensibilidad hillbilly sobre la que pretendía auparse, era natural que Abraham Lincoln se convirtiera en el gran satán del movimiento. Por un lado, la figura de Lincoln sigue siendo enormemente controvertida en el Sur -y no olvidemos que el Mises Institute tiene su sede en Alabama. Por otra, los libertarians radicales le hacen responsable del crecimiento del gobierno federal y de la sustitución de unos hipotéticos Estados Unidos prístinos, los de los Founding Fathers, por un estado centralizado. En este último caso, podrían haberse fijado también en Andrew Jackson; pero, al fin y al cabo, éste era un demócrata sureño con escaso potencial para azuzar el odio de los nostálgicos de la Confederación. A Lincoln también se le achacan comportamientos antidemocráticos y dictatoriales durante la Guerra de Secesión; lo que no deja de ser curioso viniendo de unos académicos que, en general, muestran escasa simpatía por la democracia.

Así, la propaganda anti-Lincoln se ha convertido en uno de los programas más característicos del Mises Intitute. Y, a pesar de tener unos orígenes claros y concretos en la estrategia paleolibertarian de Rockwell y Rothbard, ha salido del estrecho horizonte de Alabama y ha llegado hasta España. Ayer, sin ir más lejos, Fernando Díaz Villanueva reseñaba en la página del Instituto Juan de Mariana el libro The Real Lincoln, de Thomas Di Lorenzo, limitándose a copiar los argumentos habituales del autor y del think tank de Alabama. Dado el historial del personaje, es poco probable que Villanueva sepa a qué se está prestando, o que le importe. Y nada de esto es extraño; al fin y al cabo, el presidente del IJM, Gabriel Calzada, es miembro del Mises Institute, como también lo es su mentor y gurú de la “eclosión liberal”, Jesús Huerta de Soto. De hecho, las diatribas contra Lincoln han proliferado últimamente entre los seguidores de Huerta, esos mismos que emprendieron una artificial y ridícula campaña de apoyo incondicional a Ron Paul durante la última carrera de éste hacia la candidatura presidencial.

Además, en la web del IJM y en medios afines hemos podido leer en fechas recientes recensiones elogiosas de Thomas Woods Jr., un historiador del LvMI, converso al catolicismo tridentino, cuyas estrafalarias teorías han sido criticadas aquí; que no tiene empacho en elogiar las libertades medievales frente al mundo moderno; y que, por cierto, está o ha estado vinculado a la League of the South, una organización política neo-confederada. Otros blogueros de la órbita del IJM acostumbran a hacerse eco de los argumentos aislacionistas tan caros al paleolibertarianism, aunque haya que torcer la historia y hacer equiparaciones aberrantes. Compárense las opiniones de Pat Buchanan sobre Hitler y la Guerra del Pacífico con las de este artículo enlazado por Albert Esplugas. El autor del mismo, Robert Higgs, es economista austríaco y miembro de… ¿lo adivinan? El Ludwig von Mises Institute. No, como me decía un amigo hace unos días, nada en política es espontáneo.

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¿Un nuevo proto-fascismo?

Diciembre 8, 2008

Camuflada entre el ruido y la furia de una guerra cultural más amplia, revuelta a veces en el cajón de sastre de esa “eclosión” que algunos persisten en caracterizar como un movimiento cívico liberal, se viene manifestando en los últimos tiempos una corriente de pensamiento proto-fascista que exhibe sus fuentes y su verdadera naturaleza cada vez con menos reparo.

Umberto Boccioni. "Dinamismo di un footballer"

Umberto Boccioni. "Dinamismo di un footballer"

Como el término está muy gastado, doy unos rasgos a vuelapluma para situar el fenómeno: se trata de un pensamiento antimoderno, más que anti-postmoderno; nostálgico de algún pasado ideal, generalmente previo a 1789; espiritualista, que remite a las esencias representadas por una religión o destino común trascendente; anti-racionalista y anti-científico, por más que haga pasar ambas características por crítica al cientifismo -o “ciencismo”-; anti-izquierdista, por lo que la izquierda tiene de moderno, igualitarista y universalista, pero contrario también a la izquierda anti-moderna y particularista, por atentar contra las esencias de Occidente; en general, crasamente anti-político y anti-democrático, rozando el populismo cuando no incurriendo en él; y, finalmente, contrario a la economía de mercado o, por decirlo con Antonio Escohotado, “enemigo del comercio”, el gran disolvente. Dos datos más para acabar de situarlo en la vecindad de un proto-fascismo más o menos estético: la nómina de referentes -de los que hablaré más adelante-; y el rechazo sin matices de la igualdad, uno de los valores densos de la modernidad, según Fernando Vallespín, y uno de los fundamentos de la idea de Occidente a juicio del mismo Escohotado. Como se ve, abundan más los anti- que las doctrinas positivas; es, en resumen, un pensamiento reaccionario contra la modernidad a través de la postmodernidad, y contra el liberalismo a través de la izquierda. En todo caso, conviene entender que se trata de una corriente heterogénea, una reacción en el más puro sentido de la palabra, y más bien confusa -como no podía ser de otra forma.

Estos “nuevos reaccionarios” a la española -que en muchos sentidos se sitúan en las antípodas de un Houellebecq, no digamos Finkielkraut o Glucksmann- parecen beber de dos fuentes, no necesariamente inconciliables: el anti-izquierdismo y la literatura. Por un lado, el proto-fascismo ofrece algún asidero a quienes reniegan visceralmente del progresismo ambiental, a los desclasados ideológicos en busca de algo más sólido que una mera opción electoral o menos arduo que un análisis crítico sobre cada problema particular. Un sistema de certidumbres que, por añadidura, tiene el prestigio de lo melancólico y el sempiterno atractivo de la conspiración y la mentalidad de asedio. Muchos supuestos liberales de la “eclosión” no andan lejos de estas coordenadas.

Por otro, el potencial de provocación de una ideología que coquetea tan abiertamente con el malditismo y el tabú político ha de atraer necesariamente a narcisistas y estetas, aunque sean de alpargata. Al fin y al cabo, el esteticismo ha alimentado también una parte significativa de las múltiples manifestaciones históricas del fenómeno, de D’Annunzio a Mishima. Es también la metapolítica a la que se refería Viereck. Volveremos sobre esto.

Uno de los representantes ejemplares de la corriente es José Javier Esparza, locutor de la Cope y columnista de El Manifiesto.com, una página que nace a rebufo de la revista impresa, como vehículo de expresión de las ideas y los temas del llamado “Manifiesto por la muerte del espíritu”. Presentado en 2002 por Javier Ruiz Portella, actual director de la revista, con el apoyo del escritor Álvaro Mutis, el manifiesto es un -inevitablemente- vago lamento antimaterialista que tanto podría interpretarse como una impugnación de la postmodernidad cuanto de la misma modernidad; y este parece haber sido, al fin, el sentido triunfante. De las peculiares propuestas aeronáuticas de algún firmante ya hablamos hace tiempo; y por cierto que repasar la lista de los más ilustres procura alguna sorpresa, aunque habrá que desligar la ocasional aprobación de un texto poco claro y nada comprometido del apoyo al proyecto posterior surgido de él. El ideario de los escritores reunidos en El Manifiesto define bien el ámbito de este nuevo proto-fascismo: básicamente, todo combustible contra la modernidad que no venga de la izquierda es bienvenido, desde las diatribas contra el laicismo a la moda hasta la recuperación de autores malditos, desde el anticapitalismo de derechas a la Nouvelle Droite de Alain de Benoist o, por qué no, el tradicionalismo québécois. Se distingue por una cierta intelectualización y estilización de la ideología, aunque forzoso es decir que se trata de una intelectualización más bien pedestre, de cortos vuelos.

Menciono la “recuperación de autores malditos“, y ésta parece ser en más de un caso la verdadera fuerza motriz del giro ideológico: la identificación estética con algún maldito, ya sea Jünger, Belloc, Bloy, Evola, Pound, Mishima, el mismo De Benoist…; bien entendido que nos referimos aquí a un malditismo de derechas. La propia columna de Esparza, “Diario de un emboscado”, presenta un título en clave juengeriana. Y no de otro modo cabe interpretar las letanías de Juan Manuel de Prada en ABC sobre asuntos de los que todo lo ignora; letanías que reproducen punto por punto y de manera machacona los argumentos de un Chesterton, un Belloc o ese oscuro Leonardo Castellani que anda últimamente empeñado en resucitar. Tampoco serán casuales los encendidos piropos de Prada a Montserrat Nebrera, la candidata del sector ultra a la presidencia del PP catalán. En la revista del Foro Arbil, al que están vinculadas las figuras principales de este sector, encontramos de nuevo a Belloc en medio de un despliegue de integrismo católico, tradicionalismo y propaganda anti-abortista de grano grueso. “El genocidio abortista es fruto del sistema liberal relativista”, reza la cabecera de un pop-up del Congreso Internacional Provida 2009 que salta al abrir el último número de la revista, que incluye artículos sobre masonería, bioética y política tomista, y un texto de Aquilino Polaino.

A Aquilino Polaino y Juan Manuel de Prada los volvemos a encontrar en el consejo asesor del nuevo Ya.es, otro medio de reciente creación que se sitúa en este incierto territorio entre el tradicionalismo, el conservadurismo religioso y el proto-fascismo. Una página donde podemos encontrar editoriales que hablan de “la carroña republicana” o incluyen párrafos como el siguiente:

Así mismo, la ley de leyes debe recoger un artículo que prohíba expresamente la comisión de delitos como el aborto o la eutanasia en cualquiera de sus modalidades, y que prevea el cierre inmediato de todos aquellos centros donde se practique esa auténtica aberración moral. Mientras no se acometan cambios sustantivos, España seguirá siendo lo que es hoy: el imperio del crimen y el paraíso de los criminales.

Además, Ya.es ofrece un generoso apartado a los “Movimientos de la Iglesia” y, por supuesto, la inexcusable propaganda contra el aborto.

Con todo, si El Manifiesto muestra los coqueteos, con mucho de pose y de esteticismo, de una cierta intelectualidad con la tradición reaccionaria, proto o neo-fascista de De Maistre, Maurras y el mismo De Benoist -un acerbo crítico del cristianismo, autor de ¿Cómo ser pagano?-, sazonada con toques de Jünger o Nietzsche, de un espiritualismo paganizante en ocasiones, iniciativas como Arbil o este nuevo-viejo Ya parecen encajar mejor con las de la derecha religiosa americana, y acaso no sean del todo ajenas a ella. A menos que consideremos el manido nacional-catolicismo como la variante auténticamente española del fenómeno fascista, a la manera de Action Française o la esencia católica de la España joseantoniana. No en vano muchos de los nuevos defensores de la fe parecen más bien cristianos o católicos à la Maurras; es decir, que abrazan la religión como factor de orden y como expresión de la esencia nacional -o europea- más que por sincera creencia en el dogma. Así, un Agapito Maestre que ha pasado de la Universidad Humboldt de Berlín Oriental a la encendida defensa del cristianismo en la esfera pública; o un Pío Moa que achaca todos los males del último siglo a la descristianización, pero no parece tener un conocimiento muy profundo del Nuevo Testamento. Sea como fuere, el proto-fascismo al estilo de El Manifiesto y el integrismo católico de Hazte Oír o Arbil conviven sin mayor problema en la trinchera. En el archivo de “La estrella polar” enlazado unos párrafos más arriba pueden escucharse las colaboraciones de Gádor Joya en el programa de Esparza, una entrevista a Santiago Gotor y la hilarante presentación del libro “El hombre y el animal” de Leopoldo Prieto, un profesor de antropología filosófica que deduce la discontinuidad del hombre con el resto de seres vivos y la existencia del alma inmortal a partir de la neotenia, ese fenómeno observado también en salamandras y caniches.

Con todo, y sin caer necesariamente en estos extremos ridículos, los ejemplos de Moa y Maestre, ambos columnistas en un medio pretendidamente liberal, dan buena prueba de la confusión en que ha parado esa “eclosión liberal” cuyos medios y foros más señalados oscilan ya, se diría que sin solución de continuidad, entre un extravagante anarquismo de inspiración libertarian, la propaganda religiosa y el populismo de derechas. Un populismo cuyo público objetivo, no se olvide, es el mismo que el de los medios y grupos mencionados más arriba -target que podría crecer entre los vaivenes de una crisis económica prolongada; algunos ya lo proponen sin recato. Quien lo dude, no tiene más que pasarse por los hilos de comentarios de los blogs de Pío Moa o Federico Jiménez Losantos, o por determinados foros de los que ya hemos hablado aquí.

Resulta también curioso que figuras de más que probado reaccionarismo, como Nebrera o Prada, aparezcan en los medios en representación de una hipotética “derecha moderada”. Quizás se les invite en virtud de su muy matizada, o nula, defensa de la economía de mercado; para gran parte de la izquierda, la posición ante el sistema económico constituye el determinante fundamental de la “moderación”. Quizás se trate de dar voz a elementos estrafalarios que minan sus propias posiciones. Conspiracionismos aparte, convendría evitar la ingenua idea de que la última ofensiva religiosa, secundada por una santa compaña de literatos, confusos, arribistas y derechistas maurrasianos que ejercen, por usar la terminología marxista tan familiar a algunos de ellos, de tontos útiles o compañeros de viaje, sea espontánea. Páginas cuidadosamente diseñadas y perfectamente organizadas, estrategias y argumentarios calcados de sus precursores americanos -o incluso turcos- y la infiltración en medios liberal-conservadores o la creación de otros nuevos no salen gratis ni se improvisan. En cualquier caso, es difícil evaluar el daño que unos y otros están haciendo a la posibilidad de consolidar alternativas verdaderamente conservadoras y liberales en España, y hasta qué punto contribuyen a afianzar la hegemonía cultural y el éxito político de la izquierda.

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Agenda-setting

Diciembre 4, 2008

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Aunque la influencia de los medios de comunicación sobre la opinión pública no sea tan directa y orwelliana como los discursos más ingenuos sobre el particular sugieren -hay una  extensa literatura sobre las “minimal consequences”, que empieza en la década de los cuarenta con los estudios de Hovland y Lazarsfeld-, el fenómeno denominado agenda-setting es bien conocido por sociólogos y politólogos. En palabras de Bernard Cohen,

…puede que los medios de masas no tengan éxito la mayor parte de las veces a la hora de decirle a la gente lo que tiene que pensar, pero tienen un éxito asombroso cuando se trata de decirle al público sobre qué tiene que pensar.

La idea central de la teoría del agenda-setting es que la selección de temas en los medios condiciona poderosamente la evaluación que el público hace sobre cuáles son los asuntos más importantes. Por ejemplo, el estudio de Iyengar, Peters y Kinder de 1982 mostraba que los participantes en un experimento alteraban su percepción de la importancia de cuestiones como la defensa nacional, la inflación y la contaminación según la cantidad de tiempo que se les dedicase en unos informativos de televisión editados a tal efecto. A partir de los efectos del agenda-setting, los autores definían el concepto de priming: la influencia que la alteración de las prioridades determinada por el agenda-setting tiene sobre la valoración de un aspecto específico; en este caso, la gestión presidencial. En el estudio citado, la valoración del presidente Carter subía o bajaba según la atención menor o mayor que los informativos prestasen a la defensa.

Es muy posible que no tenga nada que ver, pero me ha venido todo esto a la cabeza mientras pensaba en la coincidencia de unos sondeos desfavorables y las últimas informaciones de El País sobre los “vuelos de la CIA”.

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El Estado de Naturaleza

Diciembre 2, 2008

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Whatsoever therefore is consequent to a time of Warre, where everyman is Enemy to every man; the same is consequent to the time, wherein men live without other security, than what their own strength, and their own invention shall furnish them withall. In such condition, there is no place for Industry; because the fruit thereof is uncertain: and consequently no Culture of the Earth; no Navigation, nor use of the commodities that may be imported by Sea; no commodious Building; no instruments of moving, and removing such things as require much force; no Knowledge of the face of the Earth; no account of Time; no Arts; no Letters; no Society; and which is worst of all, continual feare, and danger of violent death; And the life of man, solitary, poore, nasty, brutish, and short.

(…)

To this warre of every man against every man, this also is consequent; that nothing can be Unjust. The notions of Right and Wrong, Justice and Injustice have there no place. Where there is no common Power, there is no Law: where no Law, no Injustice. Force, and Fraud, are in warre the two Cardinall vertues. Justice, and Injustice are none of the Faculties neither of the Body, nor Mind. If they were, they might be in a man that were alone in the world, as well as his Senses, and Passions. They are Qualities, that relate to men in Society, not in Solitude. It is consequent also to the same condition, that there be no Proprietry, no Dominion, no Mine and Thine distinct; buy onely that to be every mans that he can get; and for so long as he can keep it. And thus much for the ill condition which man by meer Nature is actually placed in; though with a possiblity to come out of it, consisting partly in the Passions, partly in his Reason.

Leviathan, Chap. XIII

Este famoso fragmento presenta la existencia en el estado de Naturaleza, la guerra de todos contra todos en la que la vida del hombre es “solitaria, mísera, desagradable, brutal y breve”. Pero, ¿ha existido en algún tiempo o lugar dicho estado, que Hobbes bosqueja casi a modo contrafáctico de la Common-Wealth? El propio autor reconoce tras plantearlo no creer que se haya dado nunca por norma en todo el mundo. No obstante, sí tenía algunos ejemplos en mente: “…but there are many places where they live so now. For the savage people in many places of America, except the government of small Families, the concord thereof dependeth on naturall lust, have no government at all”. La antropología y la historia señalan que la existencia del hombre en las sociedades tribales, bandas y pequeñas jefaturas, a las que Hobbes parece referirse, no es solitaria, ni necesariamente pobre -comparada al menos con la de un campesino o trabajador no cualificado europeo contemporáneo del filósofo-, pero sí violenta y desapacible. En estos términos, y supuesto que toda la humanidad procede de bandas de cazadores-recolectores que salieron de África hace unos quinientos siglos, podemos conjeturar un cierto estado de Naturaleza que ha marcado profundamente el ser evolutivo, social y político del hombre.

El segundo párrafo requiere también algunos matices a la luz de la historia y la biología. Pues, si es cierto que no hay auténtico Derecho sin un poder coactivo común, es decir, sin un estado o proto-estado, no lo es menos que los conceptos de justicia e injusticia, o sus bases psicológicas, están impresos en la conciencia humana por milenios de evolución como primate social. Una moralidad natural -que incluye, por ejemplo, mecanismos para detectar y censurar al gorrón, al free-rider- parece acompañar al ser humano desde ese largo período de su historia evolutiva. Y es este sentido moral, y no un pacto o contrato, el que permite pasar de la vida en el estado de Naturaleza -que, como hemos visto, no es necesariamente pobre ni, desde luego, “solitaria”- a la comunidad y, finalmente, la sociedad política. Porque ni aun en ese estado primordial se produce efectivamente un bellum omnia contra omnes perpetuo, ni deja el hombre de ser el zoon politikón aristotélico, el animal cívico o potencialmente político.

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Religion & Superstition

Noviembre 30, 2008

hobbes

And they that make little, or no inquiry into the naturall causes of things, yet from the feare that proceeds from the ignorance it selfe, of what it is that hath the power to do them much good or harm, are enclined to suppose, and feign unto themselves, severall kinds of Powers Invisible; and to stand in awe of their own imaginations; and in time of distresse to invoke them; as also in the time of an expected good successe, to give them thanks; making the creatures ot their own fancy, their Gods. By which means it hath come to passe, that from the innumerable variety of Fancy, men have created in the world innumerable sorts of Gods. And this Feare of things invisible, is the naturall Seed of that, which every one in himself calleth Religion; and in them that worship, or feare that Power otherwise than they do, Superstition.

Leviathan, Chap. XI

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El desagradable espectáculo de la estulticia

Noviembre 28, 2008

La redacción de Cultura 3.0 recibió ayer el siguiente mensaje, procedente del Ministerio de Igualdad:

He visto la presentación del estudio cultura 3.0 a través de la página
web de EDGE.
¿Cómo es posible que en el equipo de trabajo sólo haya una mujer?
Le agradecería su respuesta.
Atentamente. Ana Moltó

Hoy han respondido Teresa Giménez y Arcadi Espada.