
Con un sorbito de champán
Con las recientes elecciones francesas y autonómicas/municipales españolas, arrecian en el mundillo liberal hispano -que empieza a ser, emic, indistinguible del anarco-capitalismo y el libertarianism más pasado de rosca- las sospechas sobre las figuras emergentes de la derecha, léase Nicolas Sarkozy y Esperanza Aguirre.
Sorprende, si es que a estas alturas hay que sorprenderse de algo, que quienes más desconfianza y escepticismo debieran mostrar hacia la política parezcan estar esperando algo así como un mesías liberal que derogue de un plumazo el welfarismo y las obras públicas, que implante el cheque escolar de la noche a la mañana y que entre en Bruselas a lomos de una burra rothbardiana para abolir la PAC y correr a fustazos a los euroburócratas.
Los que hemos renunciado al 100%, trataremos de ver las ventanas de oportunidad que se abren en cada elección y cada debate y, sobre todo, consideraremos la política como un mal necesario y a cada candidato como uno relativo o absoluto según los casos. Los que siguen la política, o anti-política, del aut Caesar -léase liberalismo perfecto y angélico- aut nihil, si les apetece, tal vez quieran preguntarse a quién beneficia el abstencionismo radical -y no ceñido únicamente al momento del voto- del debate político y cuántas oportunidades de dar pasitos hacia un mundo mucho mejor se pierden por incomparecencia o maximalismo.


Gregorio Luri
junio 12, 2007
A diferencia de ciertos políticos, “la” política no es un mal necesario. Es nuestro ecosistema. Y, sin embargo, entiendo lo que quiere usted decir y, en mis horas bajas, hasta lo comparto.
peggy
junio 12, 2007
El abstencionismo no es mas que la renuncia de los representados , y estoy de acuerdo con Gregorio , es ya asumido la necesidad de una clase política , aunque el contrato del mandato representativo no nos guste …
J
junio 12, 2007
Bueno, si me permitís un remiendo algo tramposo y a posteriori con la distinción anglosajona, el mal necesario o inevitable no sería tanto policy cuanto politics.
Acabo de recordar una frase de Jaume Perich: “El Mal absoluto no existe. Pero, ¡lo que es el relativo…!”
bocarana
junio 12, 2007
Lo más sensato es desde luego renunciar al pensamiento 100%. Como abstencionista practicante que soy (siento insultar y despreciar las vidas, trabajo y sacrificio que a muchos les costó y cuesta que exista la sociedad abierta, como hace pocos días me dijo un compañero de trabajo) no comulgo ni con unos ni con otros ni con los de más alla, pero creo que el debate sosegado y no dar nada por supuesto y por conseguido es lo mejor en política, y en muchos otros ámbitos de la vida.
Nairu
junio 12, 2007
Estoy de acuerdo. Entre mejorar un poco y quedarse igual hay que optar por mejorar un poco. Algunos se han vuelto tan maximalistas que ni Ron Paul les parece suficientemente liberal.