Hic et nunc

Posted on Julio 9, 2007 porJ


Daniel Rodríguez Herrera intenta mediar hoy en la controversia entre an-caps y liberales -llamemos a las cosas por su nombre, como hace Huerta de Soto- con un artículo en el Instituto Juan de Mariana. Daniel nos trae el ejemplo de los armatores greco-otomanos para ilustrar las ambiguas relaciones entre el Estado y el crimen organizado. En realidad, las muestras abundan: me vienen a la cabeza, por ejemplo, Henry Morgan y Woodes Rogers. Bien, precisamente porque las relaciones son ambiguas, el maximalismo an-cap de la no coacción está desenfocado, o así lo veo yo, siendo preferible la visión pragmática y prudencial que ha estado siempre en el corazón de la tradición liberal. Pero es que, para cerrar el artículo, Daniel vuelve a repetir -y van…- que este debate lo es sobre cuestiones “etéreas” o sobre futuribles lejanos y que, por ello mismo, estamos muy lejos aún de tener que plantearnos un “cisma” entre anarquistas y liberales.

Entonces, si ningún objetivo es viable, ¿por qué esforzarse? Simplemente porque ningún sistema político es estable, y el que nuestros sistemas ideales tampoco lo sean no debería llevarnos a abandonar, porque son más deseables que la situación actual. Y el camino que lleva hacia ellas es compartido, y resulta improbable que en nuestras vidas lleguemos al punto en que las diferencias entre liberales clásicos y anarcocapitalistas tengan importancia más allá de la académica. Claro que quizá sea precisamente eso lo que hace tan enconados estos debates para algunos, que les importa más el mundo de las ideas puras que el mundo real y las libertades que nos faltan. Discúlpenme si a mí no.

Bien. Sólo quisiera anotar algunos asuntos que se me ocurren a bote pronto, que veremos en vida o estamos viendo ya, y en los que la postura an-cap, en las raras ocasiones en que se define, parece, ella sí, más bien etérea:

-Islam militante, terrorismo, islamización de Europa, flujos migratorios, crisis demográfica en Europa.

-Crisis geopolíticas, en particular en torno a las fuentes energéticas. Estados fallidos.

–Situación política en España. ¿Es de verdad absolutamente indistinguible un gobierno social-conservador (PP) de uno formado por socialistas y nacionalistas?

Si todo esto no tiene que ver con “el mundo real y las libertades que nos faltan” o que nos pueden empezar a faltar de aquí a no mucho, que baje Rothbard y lo vea.


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