Even the Catholic Church in Mexico got into the act, calling Pokémon video games “demonic.”
… y cuando el famoso Aserejé, fue la Iglesia Hondureña la que prohibió escucharlo por sus claras connotaciones satánicas. Según algún obispo hondureño, “Diego” es uno de los nombres del Diablo, como todo buen cristiano debería saber. Yo, claro, siempre había pensado que el diablo se llamaba Nicholas (como Santa), pero eso es porque los piratas anglosajones me han lavado el cerebro (el níquel debe su nombre a un “mineral del diablo”: habría que rebautizar el metal, por cierto) (y el cobalto debe su nombre a unos duendes luciferinos, así que renombremos el azul cobalto como azul arcangelmiguel).
La diferencia entre los hondureños y los saudíes no debe ser en el grado de inteligencia, porque ambos han hecho esfuerzos suficientes para demostrar que carecen de ella, sino en que unos mandan todavía y los otros perdieron el poder en su momento.
“La diferencia entre los hondureños y los saudíes no debe ser en el grado de inteligencia, porque ambos han hecho esfuerzos suficientes para demostrar que carecen de ella, sino en que unos mandan todavía y los otros perdieron el poder en su momento.” La filosofía escolástica, seguramente sin pretenderlo, llevó a la cultura católica a hacerse el hara-kiri. Los otros pudieron haber seguido el mismo camino (Averroes) pero Algazel les había dejado muy clarita la otra opción: retornar al irracionalismo.
Por cierto, si el Aserejé les parecía satánico al natural, tenían que haber escuchado la versión en flamenco (de Flandes, se entiende), como la pude oír yo en el hilo musical de una tienda en Bélgica.
Freman
Julio 21, 2007
¡Juajuajua! De todos modos, no te pierdas ésta:
Even the Catholic Church in Mexico got into the act, calling Pokémon video games “demonic.”
… y cuando el famoso Aserejé, fue la Iglesia Hondureña la que prohibió escucharlo por sus claras connotaciones satánicas. Según algún obispo hondureño, “Diego” es uno de los nombres del Diablo, como todo buen cristiano debería saber. Yo, claro, siempre había pensado que el diablo se llamaba Nicholas (como Santa), pero eso es porque los piratas anglosajones me han lavado el cerebro (el níquel debe su nombre a un “mineral del diablo”: habría que rebautizar el metal, por cierto) (y el cobalto debe su nombre a unos duendes luciferinos, así que renombremos el azul cobalto como azul arcangelmiguel).
La diferencia entre los hondureños y los saudíes no debe ser en el grado de inteligencia, porque ambos han hecho esfuerzos suficientes para demostrar que carecen de ella, sino en que unos mandan todavía y los otros perdieron el poder en su momento.
Freman
Julio 21, 2007
… as a matter of fact, como diría Francis Drake, a Harry Potter lo odian tanto en Roma como en Islamabad.
J
Julio 21, 2007
Sí, sí, ya había visto esa parte también.
“La diferencia entre los hondureños y los saudíes no debe ser en el grado de inteligencia, porque ambos han hecho esfuerzos suficientes para demostrar que carecen de ella, sino en que unos mandan todavía y los otros perdieron el poder en su momento.” La filosofía escolástica, seguramente sin pretenderlo, llevó a la cultura católica a hacerse el hara-kiri. Los otros pudieron haber seguido el mismo camino (Averroes) pero Algazel les había dejado muy clarita la otra opción: retornar al irracionalismo.
Por cierto, si el Aserejé les parecía satánico al natural, tenían que haber escuchado la versión en flamenco (de Flandes, se entiende), como la pude oír yo en el hilo musical de una tienda en Bélgica.