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Como muchos sabrán ya, un juez que responde al racial nombre de Jairo Álvarez-Uría Franco condenó el pasado mes de julio a Luis Alfonso Gámez a indemnizar con 6000 euros a J.J. Benítez por haber vulnerado su derecho al honor. La sentencia ha provocado las esperables congratulaciones entre el gremio de los charlatanes, como la del innoble Cardeñosa, pero también una ola de solidaridad con Gámez -a la que me uno tardíamente- por lo que la condena tiene de estrafalario. Recuérdese que hablamos del hombre (Benítez) que dio fama a las piedras de Ica, esas en que unos dinosaurios igualicos a los de los libros infantiles de los años sesenta aparecen junto a indios emplumados. El mismo que sentó a Jesucristo en el Anfiteatro Flavio cincuenta años antes de que se construyese. El mismo que encargó a un estudio vasco una “filmación inédita” de construcciones ciclópeas en la Luna. Etc. Como a muchos se nos escapa qué honor le puede caber a un sujeto que vive, y no mal, de estas cosas -y téngase presente que las dos última hazañas referidas, y otras muchas, se cargaron al erario público a través de RTVE-, el fárrago del juez Jairo sólo puede interpretarse como lo que es: una broma de mal gusto.
Pues bien, esta misma semana, el autor del blog Ciclismo 2005 ha decidido llevar a cabo un cierre preventivo y tomarse unas vacaciones quién sabe si definitivas. Además del ambiente de (amargo) fin de fiesta que se percibe en el ciclismo, un deporte que baja embalado cual Gianni Bugno hacia la boxización y que pronto va a compartir público con la lucha extrema y las peleas de gallos, parece que Sergio -personaje no menos incógnito que Spengler- ha estado recibiendo amenazas en los comentarios y visitas de IP de la policía. El blog, que empezó como una revista de actualidad ciclista, se ha acabado convirtiendo, por la misma presión de los acontecimientos, en un cuasi-monográfico sobre dopaje, y su autor no ha querido morderse la lengua. Particular escozor ha provocado su escrutinio de los documentos de la Operación Puerto, en los que ha señalado entre otros a la eterna esperanza blanca del ciclismo nacional, Alejandro Valverde, y al último ganador rebotado del Tour de Francia, Alberto Contador. Y como en este país las bromas de los jueces salen por un ojo de la cara, Sergio ha preferido clausurar el chiringuito antes de que a uno se le ocurra salir a defender el honor lesionado de algún mentiroso .
El asunto aquí, por supuesto, no es tanto que los ciclistas se dopen -mi impresión es que esta guerra contra la droga está tan perdida de antemano como la otra-, cuanto un clima político y periodístico en que la verdad es indiferente cuando no odiosa y en el que la única ley es la omertà. La posibilidad de que el deporte patrio, esa gloria nacional que es la única fuerza capaz de hacer comprar periódicos a los españoles, despierte del sueño que dura desde 1992 y las 22 medallas del plan ADO es demasiado para cualquier plumífero, no digamos gestor político. Por eso unos y otros prefieren mirar a otro lado, denunciar las intoxicaciones extranjeras y envolverse en retóricas dignas de los mejores tiempos del franquismo o de la RDA.
Así que Ciclismo 2005, un oasis en el periodismo deportivo español -ese que se burla de los rivales de la selección española y achaca la enemistad greco-turca a las Guerras Médicas- cierra por no tragar con la mentira; y Luis Alfonso Gámez habrá de apoquinarle 6000 euros del ala a un mentiroso por denunciar sus embustes. Este es el país en que vivimos: jueces para defender el honor de quienes carecen de él y la verdad como puta por rastrojo.


Eduardo
agosto 19, 2007
En ambos casos se trata del despertar de una inocencia. La verdad es que ya no creemos las gestas ciclistas por razones quizás parecidas a las que no creemos las chaladuras de los ufólogos. Dos desencantamientos relacionados con internet y la quiebra del periodismo oficial.
J
agosto 21, 2007
Efectivamente, la cosa tiene que ver no sólo con la arbitrariedad de los jueces, sino con el conflicto entre viejos y nuevos medios. Si no recuerdo mal, la primera iniciativa de la abogada de Benítez fue ir contra el blog de Gámez para cerrarlo. O, sin ir más lejos, las burradas del iliterato Cardeñosa contra los blojes. Igualmente, El País y otros medios comenzaron publicando los papeles de la Operación Puerto y haciendo un amago de tirar de la manta, pero acabaron dando marcha atrás. Un blog no tiene esas servidumbres, pero sí otras: por lo general, un bloguero amateur no se puede permitir el lujo de ir pagando indemnizaciones de un kilito. Y aquí confluyen ambos problemas: entiendo que hay bastante desconcierto sobre el estatus de los nuevos medios -recuerda el affaire Ruiz Quintano- y un magistrado que esté in albis de internet te puede armar un buen taco. Como cuando Del Olmo fue a requisarle “las planchas” de la viñeta de marras a los de El Jueves.
Eduardo
agosto 21, 2007
Un poco offtopic, pero no me resisto:
Jajajajaj, Gámez…. ¡¡¡¡tu plumero!!!!! Ahí se ve, ese es el papel de tu gente, que no es otro que enfrentarse a quienes trabajan por un mundo mejor y a quienes desde su arte y desde su posición social tratan de conseguir un planeta más justo. Manu Chao es sinónimo de libertad, de justicia, de entrega, ejemplo de juventudes, ejemplo de ilusión por el mundo, de no dejarse vencer por el poderoso. Pero todo eso, a los de derechas como vosotros, os pone malo. Además de que bien sabes cómo algún que otro apellido te pone malo, malo, malo… Viva Chao.
Un comentario leído en la última entrada de L.A. Gámez denunciando la estupidez de Manu Chao.
J
agosto 21, 2007
Es que, por un lado, el comentarista patina, porque muchos científicos y escépticos tienen una postura más o menos “progresista” a lo Dawkins -o, en España, si no me equivoco, Javier Armentia. Lo que no esperarán es que se hagan antisistema cuando uno de los pilares del altermundismo es un “asalto a la razón” anticientífico. Pero, por otro lado, es cierto, y lo hemos hablado con cierta frecuencia, que el discurso antisistema y el “ocultista” son vasos comunicantes. Supongo que responden a parecidos estímulos: una cierta curiosidad intelectual pero carente de referencias sólidas y algo perezosa, una mentalidad conspiranoica, etc. Un final clásico del idealismo político juvenil son los orientalismos, la parapsicología, etc… Creo que todos conocemos ejemplos.
Eduardo
agosto 21, 2007
De hecho una cierta actitud “progresista” es bastante más frecuente entre el “escepticismo sociológico” (me refiero al “movimiento escéptico organizado”)que una actitud políticamente conservadora. Pero esto podría cargarse también la cuenta de la torpeza de los conservadores para atraer el discurso racional. Es lo de siempre: la ausencia de respuestas sólidas al izquierdismo ambiental.
De cualquier modo, el escepticismo racionalista resulta ser un ácido muy fuerte contra el progresismo. Hay una lista de correo sobre escepticismo en la que suelo participar y a mí esto me ha quedado muy claro, aun cuando los mismos “escépticos” no terminen de echar cuentas. Un auténtico “escéptico” jamás podría hablar de “un mundo mejor” así, como si tal cosa. El mismo escepticismo que se aplica contra los brujos o los ufólogos cae a plomo sobre los vendedores de perfumes políticos, para decirlo al modo de Gustavo Bueno.
Ioputa
julio 3, 2008
Dejando de lado el hecho científico incontestable de que ningún ser humano convivió con dinosaurios, la verdad es que sólo con ver la foto que muestras en el post ya se nota que es más falsa que una moneda de 3 euros: ¿cómo cuernos un dinosaurio herbívoro (pues la imagen es de un brontosaurio o algo parecido) va a ser reproducido en acción de morder a un ser humano?
Anónimo
septiembre 15, 2008
El problema de Ciclismo 2005 y de Sergio no es que arrecie contra el dopaje sistematizado en el ciclismo. Se puede desconfiar y no creer en algo, pero no se puede calumniar e insultar sin pruebas algunas. El blog de este personaje es sectario, se nota a la legua que o bien es un periodista frustrado o bien un ciclista sin futuro. Carga contra todos los ciclistas españoles y tiende a salvar a sus favoritos extranjeros o a Óscar Freire, nada culpable. No es cuestión de dopaje o no, su problema es cuestión de calumniar. Acusa sistemáticamente a todo lo que tenga delante, no dice la verdad, dice su verdad. Y eso, periodista o no, no e debe hacer. Por ética propia. No es ningún salvador. Más bien, al contrario.