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Se diría que en círculos científicos existe la tendencia no infrecuente a pensar que el ámbito de la acción humana -por usar la expresión de Mises- está libre de las servidumbres más crasas de los medios puramente físicos o biológicos. Así, alguien que se carcajea ante la posibilidad de viajar más rápido que la luz o de que una raza de fox-terriers de pelo duro parlantes haya evolucionado en la atmósfera venusina, puede no encontrar objeción alguna a la planificación centralizada de la economía o a la extensión ilimitada del Estado del bienestar. Lo segundo quizás no tuviera mayor importancia de no ser porque, en no pocas ocasiones, se siente con más derecho a emitir opiniones del que está dispuesto a conceder al lego en ciencias duras. Por todo ello, cuando hablamos de construir un puente entre las ciencias naturales y las sociales, no está de más recordar que también las primeras, y sus practicantes, tienen un trecho por recorrer -y un ejemplo claro es la influencia de la economía malthusiana y ricardiana en Darwin.
A la vez que tenemos un vivo debate sobre el carácter científico, o pseudocientífico, del marxismo y otras flores disecadas, la actualidad española nos proporciona un ejemplo de lo expuesto en el párrafo anterior. ¿Quién es ahora el científico y quién el aprendiz de brujo? A menos, claro es, que Soria se haya limitado a plegarse, a sabiendas o no, al guión de la película de Ferraz; lo que tampoco parece papel muy digno para un hombre de ciencia.


Eduardo
septiembre 13, 2007
Estos días estoy leyendo a Lem, el fantástico escritor polaco, y hay un capítulo de sus “Diarios de las estrellas” que dedica a especular sobre los problemas de la creación cibernética. Plantea la contradicción que supone combinar espontaneidad y obediencia. Por un lado los cibernéticos intentan crear seres inteligentes, es decir, dotados para la espontaneidad y la libertad, pero por otro los cibernéticos planean crear seres obedientes (de ahí las famosas leyes de la robótica, de Asimov). Pues esto, me parece, es lo mismo que ocurre con la política: se trada que los hechos económicos y sociales “obedezcan” a la planificación. Pero claro, siempre se resisten. No sólo porque se enfrentan a la espontaneidad de las inteligencias, sino porque a menudo se estrellan en alguna zona tercamente sólida e impenetrable de la realidad.
Lo sorprendente, o no, como dices, es que gente con formación presuntamente “científica” de repente empiece a considerar a la materia de la vida social como algo obediente de suyo, planificable y “emancipable” de la realidad.
Freman
septiembre 14, 2007
Estos días estoy leyendo a Lem
El apellido de Freman, Bregg, es de un personaje de Lem, dicho sea de paso.
cibernéticos planean crear seres obedientes
Es que si se trata de crear seres inteligentes, ya existe una forma de hacerlo. Y es bastante entretenida, por cierto. Pero necesitas unos dieciocho años, al menos legalmente, para que la criatura rinda beneficios. Y en sociedades como la nuestra, el plazo suele alargarse hasta más de treinta añitos.
A la larga, el objetivo será la mejora cerebral, más que el cerebro en el matraz.
(Por cierto, welcome back. Me perdí tu regreso)
Carlos Suchowolski
septiembre 14, 2007
Hola, “J”; he decidido seguirte hasta aquí para ponerte un comentario ligado a la polémica en la que nos hemos involucrado a instancias de P.I. y T.R. Sólo un ejemplo y sus lecturas para ilustrar lo que me lleva tanto desarrollar a través de comentarios dispersos:
El ejemplo: el marxismo predijo que el capitalismo no podría evitar las crisis cíclicas.
Lectura liberal: las evitó y sigue vivo y coleando.
Lectura de los sucesores de Marx: hemos aceptado entrar en el juego de la democracia para contener los excesos del capitalismo y lo conseguido (“Estado del bienestar”) ha servido asimismo para reducir las crisi o suavizarlas
Lectura antiburocrática (mía): la tendencia a las crisis es debida a la imposibilidad de regimentar la economía con sus múltiples agentes y las tendencias antieconómicas de todo tipo presentes en la sociedad (incluídas las que tienen como agentes a la propia burocracia básicamente corrupta, etc., o sea, con sus características innatas; o los marginados, por dar otro ejemplo menos significativo pero real)Pero es sólo una tendencia entre otras y entre muchas contratendencias que juegan a la vez. Ahora bien, lo más importante: la burocracia “moderna” nace a la sombra de la economía capitalista (y sus gérmenes aún antes, a la sombra de todas las fases sociales anteriores) y es ella la que: (a) participa de la producción de las crisis, (b) gestiona en base a medidas de curandero y brujería su reconducción y (c) es la misma “casta” (en realidad son muchos clanes con características comunes) que TIENDE inevitablemente a SUBVERTIR el sistema político para… imponer “leyes” no económicas que faciliten la redistribución a su favor (del clan entero y sus clientes) Y esto hasta el límite de lo posible: la “revolución bolchevique” (golpe de estado de la camarilla burocrática), el establecimiento del totalitarismo y de la gestión dual de la economía (burocratizada y “negra”), el mantenimiento del poder en sí. Esto, por fin, los llevará a una situación insostenible (razones internas y de interacción con el exterior) que producirá seudo “aperturas” al “capitalismo” que no fue abandonado nunca como nunca fue puro. Etc., etc.
Por eso, un lenguaje riguroso que tome en cuenta TODOS los hechos posibles y sus interrelaciones próximas, me parece vital. Por eso no valen juicios simplistas.
Lo dejo abierto para seguir desarrollandolo con vuestros aportes.