Periodismo y desvergüenza

Posted on diciembre 31, 2007

5


solitario.jpg

El Mundo ha publicado la glorificación de un criminal como no esperaría uno encontrar fuera de las páginas de Gara o Rebelión, y prolonga el sainete que empezó el propio delincuente y atizó el también delincuente, y abogado, Trillo-Figueroa. No tiene sentido fiskear la entrevista-panegírico; es toda ella una formidable exhibición de impudicia de parte del entrevistado y del entrevistador. No se ahorra ninguna infamia, desde las comparaciones con el Gulag hasta el mito del bandido bueno. “Está a medio camino de convertirse en el nuevo Robin Hood” -dicen en Blackadder de un bandolero famoso. “¿A medio camino?” “Sí, roba a los ricos, pero aún no ha conseguido dárselo a los pobres”. El odio de Giménez Arbe a la banca es notabilísimo, tan intenso al parecer que le obligaba a tirotear a los cajeros en las rodillas cuando el botín no era el esperado, y a ametrallar a las fuerzas del orden. Acaso sea el Solitario como aquellos inquisidores de los que escribía Montesquieu “aborrecen la sangre y les desespera tener que dictar condenas, pero se consuelan confiscando todos los bienes en su beneficio”.

La desvergüenza del criminal, a disposición del cual se ponen, no ya los instrumentos y las garantías del derecho, sino un catálogo de ideologías y discursos exculpatorios, es un fenómeno particularmente molesto del presente; pero no hemos de suponerle decencia en la adversidad a quien no ha sido capaz de ganarse la vida con decencia. Que abogados, periodistas y directores de periódico exhiban parecida desvergüenza resulta ya más preocupante.

About these ads