
Polvos liberales, lodos parisinos (o peores)
Febrero 27, 2008Ha escrito Gregorio Luri por algún lado, o por muchos, que hay para él un conflicto latente e inevitable entre democracia y liberalismo. La democracia, por un lado -y cito todo lo fielmente que me permite la memoria-, precisa convicciones fuertes en la medida en que su objeto es la gestión, la transmisión y la legitimación del kratos, del poder. El liberalismo, a su vez, necesita, o produce, convicciones débiles en cuanto han de convivir con las convicciones de otros sujetos soberanos.
Por supuesto -y aunque una observación histórica superficial sugiere que es la convicción la que va cediendo inexorablemente [1]-, delimitar el grado de tolerancia y de convicción adecuado a cada problema y cada momento es inseparable de la práctica política como phrónesis, prudencia, y no una cuestión que pueda despejarse de una vez por todas; menos aún con un 0 ó un 100%. Por eso, las axiomáticas de la libertad máxima o mínima no pasan de entretenimientos académicos que ni en la academia hallan excesivo eco, y en los que pocas personas pueden interesarse pasada la edad de los absolutos y las simetrías.
Se sorprende Francisco Capella, y su toque de atención es loable, del eco que están hallando últimamente ciertas posiciones supuestamente críticas -o simplemente confusionistas- con el evolucionismo mainstream. No obstante, el intento gozaría de mayor crédito si no sospechásemos que la producción ética del propio Capella, como de otros miembros del Instituto Juan de Mariana, ha contribuido en no pequeña medida a difundir un modelo de liberalismo que no reconoce distinción entre bien y mal, verdad y mentira, más allá del imperio de los afectos y las voluntades individuales. Un modelo de liberalismo indistinguible en la práctica del polilogismo marxista -donde el individuo, la familia quizás, sustituirían a la clase- o del perspectivismo nietzscheano-parisino, y en el que el imperio de la intersubjetividad -los acuerdos- no deja espacio para juicios universales. Un liberalismo para el que la sharia y las legislaciones feudales son aceptables y la educación republicana, totalitarismo. Un liberalismo en el que hallan mejor acomodo Tariq Ramadán y Feyerabend que Jefferson y Stuart Mill. Era sólo cuestión de tiempo que alguien entendiese que la libertad de expresión tiene algo que ver con hablar de lo que se ignora o con propalar embustes.
¿Qué futuro hay para las ciencias, la ilustración, el pensamiento liberal y las condiciones de la prosperidad en una sociedad en que los padres puedan elegir enseñar magia en lugar de física a sus hijos como quien escoge el color de una tapicería? ¿Qué autonomía individual gozarán los niños amamantados en la mentira, cuáles serán su libertad efectiva y sus posibilidades de prosperar cuando se relacionen y compitan con los hijos de padres menos “liberales”? ¿Por qué es lícito enseñar creacionismo biológico o magia simpática y no creacionismo económico o teoría marxista? ¿Crecerá en los árboles el capital humano que precisa una sociedad postindustrial? El liberal radical -radicalmente necio- no se cree obligado a responder ni a plantearse siquiera estos problemas porque, exactamente igual que el idealista de izquierdas, contempla sólo los principios y nunca las consecuencias. Fiat libertas et pereat mundus.
Así que ahora Capella is shocked, shocked!, y hace bien; pero no olvide usted de dónde vienen no pocos de estos lodos. Basta echar un vistazo a la estrafalaria verbena de anarquistas de salón, conservadores meapilas, narcisistas con ganas de épater le bourgeois y fusionistas que ignoran que lo son en que va parando esto que se llamó la “eclosión -ilusión, más bien- liberal” para entender por qué nunca se llega a pegar un sólo tiro en esa famosa “batalla de las ideas”. Todo vale para el convento, dijo el fraile echándose la puta al hombro. Y sigue el descrédito del liberalismo. No se preocupen ustedes: aún veremos cosas peores.
Mientras, en España, las filas del creacionismo engordan
[1] – Hace más de setenta años, Ortega se sorprendía ya de la extensión de la “manía democrática” -siendo la democracia una cuestión procedimental, al cabo- a ámbitos donde no tenía mayor aplicación, como la epistemología; y no puede decirse que faltasen entonces en España las convicciones.
Puedo presentar mi posición también de esta manera: es imposible solucionar políticamente el conflicto entre las demandas de autonomía y las de copertenencia.
Las demandas de la autonomía van en la dirección de ampliar los ámbitos dentro de los cuales individuos y grupos puedan determinar su vida y adoptar decisiones de acuerdo con reglas propias. Las demandas de copertenencia son demandas de identidad, de acogida, de comunión y de cooperación. Las primeras dividen la ciudad y la segregan; las segundas persiguen la unidad y la eliminación de las fisuras. La primera conduce a la anarquía y la segunda a los totalitarismos “populares”.
La democracia ha sido fuerte allá donde ha sabido articular estas dos dinámicas en una polifonía capaz de establecer reglas compartidas sobre lo propio y lo ajeno tanto individual como grupalmente, ganándose de esta manera su legitimidad por la convivencia que es capaz de proporcionar. El problema es: ¿Quién, o qué, y cómo compone la partitura polifónica y dirige el coro? Sea como sea, el director de orquesta debe ser sustituido cada cierto tiempo y las partituras remodeladas. Y aquí o creemos en la providencia o en la suerte.
Por lo tanto: No sólo es imposible solucionar políticamente el conflicto entre las demandas de autonomía y las de copertenencia, sino que su solución acabaría con la democracia liberal.
Dejo por aquí esta cita de Ortega
http://radikaleslibres.blogspot.com/2007/11/el-conflicto-entre-democracia-y.html
es imposible solucionar políticamente el conflicto entre las demandas de autonomía y las de copertenencia.
Esta es la clave trágica del asunto, que la “dialéctica” entre autonomía y pertenencia (o entre el individuo y el estado) no se puede resolver. Se puede atenuar, conservar y elaborar, pero no solucionar o “superar”. Y hay razones tanto históricas como naturales para fundamentar esto.
Desde la “ilusión liberal” resulta que se es dogmático y arrogante por no defender el espiritismo.
Políticamente las consecuencias de esta actitud son fatales, porque una cosa es prevenirse contra una “moral de estado”, y otra es que suframos las consecuencias de un estado desmoralizado. En suma, eso de la necesidad de política.
He visto, Chema, que ya has comentado; no puedo resistirme, no obstante, a enlazar esto. Estaría bien que lo leyera Eduardo, si no lo ha hecho ya
http://fonsecablog.blogspot.com/2008/02/carta-abierta-francisco-capella.html
Verdaderamente, y pensar en lo que prometía esto hace 4 años… qué pena.
Coincido con Coup. De lo que no estoy muy seguro es de si nuestra percepción de entonces (hace 4 años, más o menos) era ya una especie de espejismo cognitivo.
Hay una forma muy rápida y sencilla de acabar con el creacionismo. ¿Queréis saberla? Que los divulgadores de la teoría de Darwin dejen de presentarse como activistas ateos, eviten meterse en berenjenales teológicos y se abstengan de presuponer lo que jamás podrán probar.
A mí me es indiferente “acabar” con el creacionismo como tal, como no perdería demasiado tiempo en tratar de matar un burro a berenjenazos. Lo que me gustaría es que se dejara de colar de matute un idealismo extremo como la única forma auténtica de liberalismo, y que los que proponen axiomáticas y éticas de todo a cien pensasen alguna vez en las consecuencias de las doctrinas que tan alegremente propagan.
En cuanto a lo otro, lo de los non overlapping magisteria me parece un truquito para poner a salvo el emergentismo, ya sea religioso o de izquierdas (o las dos cosas a la vez).
Lo que vengo a decir es que no puede convertirse la ciencia en (mala) teología sin que la teología, a su vez, se vuelva (mala) ciencia. Una conclusión filosófica sobre bases estrictamente positivas fundamenta la metafísica en los puros datos empíricos, lo cual es un error. El cúmulo de abstracciones que definen un sistema de certezas no ha de buscarse en los hechos brutos (que a lo sumo las confirman), ni se debe incurrir en abusos teóricos que hagan de un método exitoso de escudriñar la naturaleza algo así como una doctrina universal y escatológica.
[...] termina los 150 salmos para El Rapto (perdonad, chiste protestante). No he podido evitar recordar-conversaciones-recientes (bola extra). Chavales, os están colando un gol. Os lo digo yo, que empecé exactamente [...]
“un modelo de liberalismo que no reconoce distinción entre bien y mal”
La iniciación de la violencia es el mal absoluto. Y eso lo saben hasta los crios en el patio, que cuando se pelean, y llega el profesor, exclaman: ¡Ha empezado él!
Ahora que me digan que no diferenciamos entre el bien y el mal los amigos del militarismo, aquellos que aplauden los asesinatos….. es de risa.
A3!
Las sociedades que más asesinatos registran son aquellas que más le gustan a Stewie y los suyos: las sociedades sin estado.
No creo que haga falta añadir más.
s2! (siguiendo con el frikismo).
Claro, todo el mundo sabe que los campos de exterminio eran gestionados por acratas. Ya. Y esto debe de ser un atentado anarquista: http://fugato.net/wp-content/hiroshima-mushroom-cloud.jpg
A3
Stewie, te agradezco mucho que seas tú mismo el que traiga el ejemplo del patio del colegio, es loable.
Ahora bien, agradecería también que incluyeras algo más que consignas en los comentarios. Por ejemplo, alguna interpretación sobre los porcentajes de muertes violentas en las sociedades pre-estatales, como te ha indicado Eduardo. Podemos armar un debate presentable o quedarnos en los reproches pseudo-moralizantes. Tú mismo.
Hay una falacia que cometen una y otra vez los Sex Pistols de la filosofía, y es suponer que nadie salvo ellos puede criticar moralmente los crímenes cometidos por los gobernantes. Es como confundir el análisis con el evangelismo.
No creo que a Stewie le importen los porcentajes de muertes violentas en los paraísos anarquistas. Pues, como se sabe, el anarquismo es “el único sistema compatible con la naturaleza humana” así que toda consideración sobre su viabilidad, sencillamente, está de más. En fin, estos son los peligros del iusnaturalismo ultra ad hoc. Realmente, todavía no entiendo como esta gente goza de algún crédito.
En cuanto a las bombas de Hiroshima y Nagasaki, ¿qué decir que no se haya dicho ya? ¿dónde puede llegar una discusión entre un ancap y alguien que vive en la tierra sobre el asunto? a ninguna parte. Uno y otro parten de presupuestos inconciliables y contradictorios.
Realmente, todavía no entiendo como esta gente goza de algún crédito.
Es que no goza, lisa y llanamente.
Pero bueno!! ¿cómo que no? ¿y qué hay de la multitud de cachorros cibernéticos que le siguen? la “muchachada blog”… ¿y de los congresos y comilonas de amigotes que organizan con creciente éxito?
Bueno, es que no son “multitud”, se pueden contar con los dedos de la mano. Lo que pasa, y en eso tienes cierta razón, es que la blogosfera tiene un efecto amplificador sobre los espejismos.
Con todo, lo más interesante para mí no es tanto la “muchachada” en sí, sino la influencia silenciosa que el anarquismo de mercado y el liberalismo moralista ha adquirido sobre los senior, muchos de los cuales consideran a los muchachos conmilitones respetables en la lucha por “la libertad”.
Ja, ja, el mapa no es el territorio y el mundo no es la blogosfera -y menos RL. Fuera de la red, este rollito tiene todavía menos relevancia que Ron Paul, ya sabes, el presidente de los Estados Unidos de Facebook.
¡Ah, no, espera, que ese también es socialista! Jo, jo, jo, jo, jo
Lo que no tiene sentido J, es que digas que no diferenciamos (genericamente lo dijistes) entre el bien y el mal, y cuando te doy un argumento en este sentido, rehuyas el tema (¿la mala conciencia por aplaudir asesinatos?). Para descaradamente,pasar a un difuso utilitarismo. ¿Porcentaje de muertes violentas? ¿M e estaís hablando de estadisticas? (Stalin sonreiría orgulloso) ¿De donde sacais las estadisticas de muertes violentas en una sociedad anarquista? jejejeje. Parece que algunos no entiendan que el feudalismo es lo contrario a un orden libertario, y casi puede decirse que fue producto del estatismo fracasado anterior.
Y el argumento de que en la red existe un efecto amplificador, es el que usan vuestros primos hermanos, los progres.
Mira, nene, todo tiene un límite, así que la próxima vez que digas que aquí alguien aplaude asesinatos o alguna otra consigna parecida, te borro el comentario y te mando a la mierda. Los lemas te los guardas para los de tu secta o para los que te quieran reír las gracias en RL.
Te lo explico por última vez, porque esto no es una guardería ni el logopeda: los datos que tenemos de sociedades sin Estado -y no estoy hablando de feudalismo, que no te enteras de nada- indican que son significativamente más violentas que los Estados antiguos o modernos, guerras mundiales incluídas. Ya he indicado, por ejemplo, el libro de Lawrence Keeley, que tiene datos y estadísticas para aburrir. Datos, no lemas. Y, por supuesto, no conocemos ninguna sociedad sin Estado que se haya desarrollado a partir del libre comercio, la economía financiera, etc, etc. Todo esto son pajas mentales que sólo han adquirido cierto peso en la blogsfera porque la gente se aburre mucho.
Lo que yo he dicho, y lo reitero, es que una ética basada sólo en “acuerdos voluntarios” acaba derivando en relativismo, y no sólo moral sino epistemológico. Esto último lo habéis demostrado palmariamente tú y Fonseca con vuestros comentarios de los últimos días. Y que, en definitiva, eso no es una ética sino una anti-ética o alguna fórmula de “autoayuda social”.
Me tengo que partir de risa cuando un chaval preso de unas fantasías políticas a las que nadie con sentido común y un mínimo de lecturas le dedica más de 5 minutos, me viene con Stalin, con los progres o con lo que sea. Aclárate la ideas, y deja de fomentar la vergüenza ajena y la tuya propia de dentro de unos años cuando te releas, que tienes un cacao antológico.
“¿Te lo explico por última vez?” (ni que nos pasaramos el día hablando tú y yo)
Y si, apoyar acciones militares ofensivas (al menos tal y como son hoy en día, si exceptuamos los misiles personales israelies), en la práctica, es igual a apoyar (aunque sea de forma inconsciente, cosa en la que no entro, pero recuerdo que el infierno esta lleno de gente con buenas intenciones) el asesinato de personas inocentes (si personas, como tú o yo, y no inhumanizadas estadisticas). Ya me diras que culpa tiene la gente que pillan los “libertadores” por delante. Es como si ZP hace alguna gorda a nivel internacional y nos vienen a matar a nosotros. Lo mires como lo mires es un crimen.
Tal como apoyar la sanidad pública es ser complice de un robo.
Pero como “el nene” no entiende del bien ni del mal…
La cosa es que afirmastes algo y luego te fuistes a otro tema. Vendelo como quieras.
Saludos.
P.D: Acepto que equiparar feudalismo con regimenes pre-estatales es reduccionista. Mi intención era referirme a sistemas anteriores al estado moderno que se basaban en un reconocimiento antilibertario de los títulos de propiedad (no lockeano).
Y ya puestos a sincerarnos, me molesta que se diga que se defiende la monarquía absoluta, la esclavitud o el feudalismo, es totalmente falso, y si gustas puedo argumentarte en este sentido. Al menos hablo por mi.
¿Si una madre no quiere que su hijo se instruya con el evolucionismo? ¿Estan legitimados los maderos a entrar por la fuerza, llevarse a los niños y secuestrar a la madre? ¿Y si la mujer decide defenderse? ¿Tienen derecho a pegarle un tiro? ¿Tan importante es una teoría?
Contesta una por una, por favor.
En una república democrática los padres no tienen derechos ilimitados sobre sus hijos. No deberían ser esclavos suyos ni de sus creencias. Lo recogen, en sentido general, los principios de la declaración de los derechos del niño y otros documentos del derecho internacional.
Volviendo la pregunta del revés, habría que preguntar a estos partidarios del salvajismo y del oscurantismo si acaso están legitimados los padres, en cuanto propietarios legítimos de sus hijos, no sólo a hurtarles una educación científica, sino a…qué se yo, impedir que se les realice una transfusión sanguínea, violarles o venderles como esclavos en un “mercado libre” de personas.
Es sintomático como Stewie asume que aquí se es partidario de arrebatar el hijo a la madre y demás “soluciones” para evitar que se eduque a los infantes en la ignorancia. El totalitario no es capaz de ver otras actitudes en los demás que no sean la suya propia. Lejos de mi intención el ofrecer aquí una doctrina y tampoco quiero seguir el rollo a un fanático, pero lo cierto es que con un toque de atención o una sanción administrativa es bastante para encarrilar a los padres y de paso, al crío.
Por otra parte, esta idea de que los padres tienen un derecho absoluto a la educación de sus hijos es tan aberrante como la de pensar que deben ser adoctrinados por el estado. Y francamente, no entiendo como el lobby libertario no ve que, en esencia, no existe diferencia alguna entre ambos modelos, pues ninguno de ellos prevé la función real de la educación que es la de, sencillamente, formar personas íntegras, críticas e independientes, con criterio, juicio y discernimiento propios y no meros autómatas ya sea de sus padres o del estado. Los padres tienen, para con sus hijos, aquellos derechos que se derivan de la patria potestad y de su custodia; nadie niega que puedan educarlos conforme a su sistema de valores o creencias pero ello no excluye, y tampoco puede confrontarse, con una instrucción disciplinar.
Eso ya es otra cosa, debate y no meros ataques personales.
Los padres tienen derecho a imponer reglas a sus hijos mientras estos permanezcan en su propiedad, es decir hasta que los niños se independicen (sea a la edad que sea).
Una república democrática es un tipo de organización social ilegitimimo, en tanto que supone la agresión constante de la mayoría sobre la minoría. Esto es, institucionalizar la fuerza bruta, la negación del Derecho. No se basa en la ceptación de todos los individuos, si no de la imposición de una élite política que se proclama representante. Se basa en el totalitario principio de la soberanía nacional, no en el natural de la soberanía personal.
http://www.liberalismo.org/articulo/221/
Eduardo, ¿quienes son los agentes de ese Dº Internacional? Si me encuentras alguno que sea légitimo de acuerdo a la ética de la libertad… Luego eso no es Derecho vinculante (aunque se parezca más al Derecho que la basura de la legislación positiva nacional).
Los padres no son propietarios de los hijos, son propietarios del derecho a tutelarlos hasta que ellos se valgan por si solos, o decidan avandonar el hogar (a causa del maltrato, violaciones, prohibicionismo familiar….). No es posible vender niños, si el derecho a protegerlos, no es lo mismo.
Y la esclavitud es ilegitima de acuerdo con la ética de la libertad, dado que su teoría contractual excluye las meras promesas del ámbito de los contratos con validez. Si A firma un “contrato de sumisión” con B (a su favor), y posteriormente B decide desobedecer a A, este no tiene derecho a hacer valer inexistentes derechos de propiedad sobre A para obligarlo a mantener ese vasallaje contra su voluntad.
Según la ética de la libertad (o el Derecho Natural, si se quiere) no es posible enajenar algo que en su misma naturaleza no es enajenable: la voluntad humana. Quien intenta la ejecución de un contrato nulo como este por medio de la fuerza, se convierte en agresor.
Ahora contestame tú, porque en mi opinión hablais con demasiada ligereza del uso de la fuerza del estado, a lo mejor es por falta de contacto con ella. Ya se sabe que aqui “existe igualdad ante la ley”, ricos y pobres todos iguales, xD.
* Edito: este no tiene derecho a hacer valer inexistentes derechos de propiedad sobre B (me lie con mi propía indicación)
Me parece que J. ya te ha contestado y que a partir de ahora sólo damos vueltas en una noria.
Ha quedado muy claro que el gran problema de fundamentación con el “modelo libertario” de familia es que -puesto que no acepta la organización política democrática- presume que los hijos son “propiedad” de sus padres en tanto son menores de edad. La fórmula de que son únicamente propietarios del “derecho a tutelarlos hasta que ellos se valgan por si solos” es un eufemismo hueco. ¿”Tutelarlos” hasta qué punto? No se sabe, y si se apela al “derecho natural”, la imprecisión aumenta. ¿Acaso el infanticidio o la venta de niños no ha formado parte de la “naturaleza” humana?
Los agentes principales del derecho internacional, en el marco de las relaciones políticas y jurídicas reales (no en el imaginario de la política y la “ética de la libertad”) no son otros que los estados.
Perdón, quise decir Coup, no J.
Tutelarlos hasta el punto de no cometer un crimen hacia su persona. Si esto se da, lo más probable es que alguien vaya en contra de los infanticidas, esclavistas, etc.. por mero interes personal en cobrar la restitución u otro miembro de la familia con mayor sentido común.
Llama la atención que aquellos que no creen en Dios intenten reproducirlo en una institución humana.
El infanticidio o la venta de niños son contrarios al Derecho Natural en tanto impiden el desarrollo potencial de esos niños. Luego va en contra del Derecho. Es perseguible no por una casta de ladrones, si no por cualquiera que tenga noción de ello y quiera ganarse algo de dinero.
Aceptar que el Derecho se crea ex novo por la voluntad de un grupo de vulgares delincuentes es la raíz de todos los males sociales de nuestro tiempo (desde el intervencionismo economico a el prohibicionismo). No siempre fue así, ¿eran estos sistemas perfectos o libertarios? Claro que no, pero su existencia prueba la posibilidad de otras formas de ordenamientos jurídicos alternativos. Basta mirar la Historia de España para darse cuenta de la verdadera naturaleza de la Ley como fuente del Derecho, y del proyecto autoritario de la Monarquía Hispanica que se apoyaba en una nueva visión del Rey -legislador.
Aunque explicar esto a los que creen que el centralismo jurídico y la rastrera democracia son bienes a alcanzar, es predicar en el desierto.
Saludos.
COUP: Y si la mujer se niega a pagar esa multa, si se niega a aceptar el castigo de los chamanes de la tribu, al final el gobierno solo es una pistola apuntando a nuestras cabezas (y no es un lema, es la realidad).
Nos estamos desviando del tema. El ejemplo de la pobrecita madre tiroteada por las fuerzas totalitarias es una mera caricatura, claro. Ni el Estado ni los padres tienen derechos absolutos sobre los hijos, y el decidir sobre la tutela o la educación es inseparable de la política y la jurisprudencia. Pero por lo visto, es un problema acuciante en nuestra sociedad el elevado número de padres asesinados por la policía cuando defiende su inalienable derecho a enseñarle chorradas a los niños. Hablemos de cosas serias, mejor.
¿Qué es una intervención militar ofensiva? Por ejemplo, en junio de 1967, los israelíes atacaron la fuerza aérea egipcia después de que Egipto cerrase el paso por los estrechos y amasase tropas en el Sinaí. ¿Tenían que haber esperado a tener las columnas egipcias y sirias en Tel Aviv? En el mundo real no se puede funcionar con principios absolutos e irreductibles, sino con una cosa llamada prudencia, evaluando los riesgos y los trade-offs implicados en cada caso, y eligiendo generalmente el mal menor, no un summum bonum etéreo, extraterrestre.
Stewie, los chamanes de la tribu existen por regla general en las sociedades sin Estado. Sociedades que gastan unas energías desproporcionadas en que nadie acumule prestigio ni poder. Y que tienen unos índices de muertes violentas muy superiores a las de los Estados modernos, precisamente, entre otras razones porque no existe una coacción superior para arbitrar en las disputas.
Si me lo permites J, me gustaría abstenerme de darte una respuesta al conflicto arabe-israelí como un todo en este momento. Siempre he tenido simpatías por los israelitas (no en vano ayude a fundar una asociación de amistad con israel), pero creo que no tengo una opinión lo suficientemente formada sobre el tema. Me gustaría estudiar la historia del estado de Israel al detalle, saber quien colonizo que tierras y cuando es vital para saber quien es el propietario legitimo de las mismas. De todas formas, no creo que exista un bando inherentemente bueno, en unos casos tendrán la razón en sus reclamaciones unos y en otros casos los otros (hablo e individuos no de estados, que solo tienen derecho a desaparecer).
La madre tiroteada es un ejemplo extremo, pero como no podemos conocer las preferencias de todas las personas, no podemos negar a priori que existan creacionistas lo suficientemente fanaticos en la defensa de sus derechos de propiedad como para llevar las cosas a ese punto. ¿Y que haran entonces los de la banda del uniforme? Lo único que saben hacer: aplicar la fuerza bruta sobre personas que no han cometido ningún crimen (invasión agresiva de la propiedad ajena).
Por cierto, no he encontrado (a lo mejor es porque no he buscado demasiado) donde hablas de Lawrence Keeley (más alla de unos pequeños párrafos en un post más abajo que no me parecen tan irracionales). ¿Serías tan amable de mostrarme el link para saber de que hablamos? Te adelanto que si la cosa va por afirmar que estoy a favor del mito del buen salvaje ya te digo que no. No solo se debe de negar la necesidad del estado, hacen falta instituciones espontaneas que defiendan los derechos de propiedad de forma funcional.
¿Acaso ZP, por ejemplo, no es un moderno “chamán de la tribu”? (o cualquier otro demagogo liberticida a tiempo completo)
A3!
¿la política y la jurisprudencia? Ni que fuerán lo mismo.
Las preguntas clave son: ¿por qué esa coacción superior no puede actuar en beneficio propio saltandose el Derecho Natural que nos obliga a todos? y, ¿Quién nos defiende de tal monstruosidad?
Saludos.
Bueno, para mí el núcleo del asunto es que esta gente se inventa un “derecho natural” a la medida. Uno que no tiene nada que ver con la evolución y la realidad de la especie. Ya lo decía Spinoza, la “naturaleza inventada” de los filósofos.
Claro que la venta de niños, y de mujeres, y el infanticidio ha sido parte del “derecho natural” de la especie. Del real, me refiero, el derecho basado en la biología humana. No hablo de ese derecho natural imaginario emancipado de la naturaleza humana y de las condiciones de la historia local al que algunos llaman “iusnaturalismo”.
Una república, no es ninguna banda de ladrones, sino un tipo de organización social en la que las personas viven bajo una ley común. Pero esta “ley” no se puede deducir del derecho natural inespecífico, ni mucho menos de uno inventado por juristas o filósofos ingeniosos. ¿Y qué puede proponer un anarquista cuando la ley se incumple? Nada. Únicamente confiar en que los particulares organicen una “redistribución” del daño que normalmente degenerará en la lógica de la venganza. Por lo menos esto es lo que nos dicen los antropólogos: donde más violencia se registra, y más agónicos resultan los conflictos, es en las sociedades sin estado. Pero no es sólo un astunto estadístico, el problema es que el software anarquista, que funcionaba bien en las sociedades de cazadores y recolectores, no encajó con el hardware social a medida que el hombre encontró la civilización urbana.
Hay una forma menos cruda de plantear el dilema, mediante la tragedia de Antígona, que han citado Steiner o Noteboom entre muchos otros y se ha convertido en algo así como un lugar común. Y el dilema no puede resolverse de una vez por todas, porque a Antígona le asisten unas razones y a Creonte otras, y el grado en que nos decidamos por una u otro estará teñido fuertemente por el momento y las circunstancias de la decisión. Lo que no tiene sentido es plantear apriorismos sobre el derecho absoluto de Antígona a enterrar a sus muertos, y menos aún lo que hace el anarquismo: pretender que el confilcto desaparecería enteramente en el mismo instante en que Creonte y Tebas dejasen de existir.
No digo que sean lo mismo, pero ambas deben participar de la phrónesis; lo dice hasta la misma palabra.
Y el Estado, ¿quién lo ha inventado? Échale un vistazo al artículo de Tyler Cowen sobre The fatal conceit (PDF): http://www.gmu.edu/jbc/Tyler/Spontaneous%20Order.pdf
Por supuesto que puede, y lo hace. Pero aquí nadie está planteando una Arcadia; se trata de buscar lo que es preferible en términos relativos. Y tenemos todos los elementos -históricos, psicológicos, etológicos, neuroeconómicos- para suponer que la existencia de un Estado -y más aún de uno con instituciones representativas e imperio de la ley- representa un mal menor respecto a su inexistencia. Y que la política, alguna forma de política, es inseparable de la naturaleza social del hombre.
Ah, el libro de Keeley es éste:
http://www.amazon.com/War-before-Civilization-Peaceful-Savage/dp/0195119126/ref=sr_1_1?ie=UTF8&s=books&qid=1204594402&sr=8-1
Y un comentario sobre algunos aspectos, aquí:
http://www.atimes.com/atimes/Front_Page/HG04Aa02.html
Como los términos “primitivo” y “civilización” pueden resultar algo confusos, subrayemos de qué trata: la guerra en sociedades que no han atravesado el umbral del Estado.