Impresiones de Aranjuez

Posted on Julio 14, 2008 porJ


Hace más de una semana que regresé de Aranjuez. Unos días fructíferos y muy gratos, pero agotadores, que culminaron en la tan esperada Cena de la Servidumbre de Siracusa. Como, supongo, sucede siempre en estos casos, la oportunidad de conocer gente, crear redes y, por qué no, trabar amistades, supera con mucho la significación real de las ponencias. En cualquier caso, lo primero es agradecer a Teresa Giménez Barbat y a Álex su dedicación, sin la cual nada de esto hubiera sido posible.

Porque, no nos engañemos, y con el debido agradecimiento a la institución que nos acogió, la celebración de un curso sobre Democracia vs. Teocracia en las condiciones presentes, y con cuatro de los ponentes amenazados de muerte y con protección policial, roza lo milagroso. Desde luego, extraña bastante más que el curso sobre periodismo rosa que teníamos al lado. O que las jornadas Ser cristiano en una sociedad secularizada, previstas para la semana próxima, con asistencia de José María Aznar y ponencias del jaez de “El laicismo: desafío a la sociedad y a la Iglesia” (Monseñor Cañizares) o “El bien humano al que no podemos renunciar: la Esperanza Cristiana”, a cargo del conocido blogger liberal y propagandista de los carlistas y la Falange, Monseñor Fernando Sebastián. O, por qué no decirlo, que el espectáculo de los libertarianos radicales y anarquistas de mercado esperando el rancho común con sus cupones en la mano (No offence intended, señores, pero un poquito de coherencia en lugar de tanto golpe en el pecho: si la Stasi o las SS celebrasen unas jornadas en alguno de sus cuarteles, yo no asistiría aun en el improbable caso de que mis dietas se sufragasen por cuestación popular. O se suavizan las retóricas, o se modera el apetito). Y, a la vista de la actitud del Ministerio de Asuntos Exteriores con motivo de anteriores intentos de traer a Ayaan Hirsi Ali a España, cabe achacar la presencia en el panel de ponentes de Robert Redeker e Ibn Warraq a la abisal ignorancia de Moratinos & Co. sobre quién puedan ser estos caballeros antes que a un sincero amor por el pensamiento libre.

Como contra Moratinos y los islamófilos hispanos ya se despachó sobradamente Antonio Elorza en la intervención febril, precisa e inclemente que abrió el curso, no abundaré en ello. Sí quiero resaltar la paradoja fundamental con que se han topado casi todas las ponencias sin pretenderlo; salvo, quizás, en el caso de Arcadi Espada, que apuntó al menos la idea del espacio público como lugar de conflicto y no hortus conclusus o conjunto vacío de ideologías y contenidos positivos. Es lo que Luri llama el conflicto entre democracia y liberalismo. Una democracia emasculada y convertida en mero conjunto vacío no puede gestionar el poder, y está condenada a rodar por la pendiente de Weimar. Paralelamente, la apelación de Savater a mantener la religión como mero repertorio simbólico, poco más que un juego literario para estetas y espíritus elevados, no va más allá de frivolidad del philosophe que pasea por el jardín: la “naturaleza inventada” de los filósofos de que hablaba Spinoza. La religión real, suponiendo que el concepto conserve alguna operatividad, es fieramente política; de lo cual el islam es ejemplo paladino. El espacio público habrá por tanto de ser el escenario de un proceso de construcción, inevitablemente conflictivo, que ha de tender hacia unos valores u otros; no un teatrillo de marionetas ni una sociedad gastronómica. En este sentido, las intervenciones de Savater, Carlos Martínez Gorriarán y Jacobo Israel resultaron un punto decepcionantes. Espero tener tiempo en días próximos para profundizar en los contenidos del curso. En cualquier caso, otros asistentes han ofrecido ya relatos (El Destino del Iscariote, La revolución naturalista, Radicales libres) que suscribo a falta de las debidas matizaciones.

Me permito terminar con unos breves apuntes personales que, espero, no carecerán por completo de interés, al menos para sus protagonistas. El lunes por la noche conocí a Judas -bienvenido- después de que el azar nos sentase a la misma mesa de un inhóspito restaurante italiano. Una anagnórisis de tremendo dramatismo, ni Sófocles. El martes llegó Eduardo, a quien tengo que agradecerle mi presencia en el curso entre otras muchas cosas. El miércoles nos visitaron en Aranjuez Kantor y Citoyen, dos tipos muy grandes cuyo personaje cibernético no acaba de anticipar su apariencia terrena. Buena conversación y cena reaccionaria -en palabras de Kantor-, comme il faut. El viernes, de vuelta a Madrid, Cena de la Servidumbre, con Andrés, Citoyen, Eduardo, Fernando y Judas. Eduardo siempre dice que la gente es en internet igual que en la vida “real”: la capacidad de suplantación tiene un límite. Con todo -y aunque en Aranjuez hemos podido definir una nueva categoría humana, el troll en persona-, produce una inmensa gratitud corroborarlo. Un reservado colonial, buena comida, mejor conversación, camareros con fez y muchas risas. Espero que los que no habéis podido asistir os apuntéis en ocasiones próximas.

Quiero también tener un recuerdo para los alumnos y ponentes de Aranjuez, en particular Javier y Roberto, Dani, Roger, Marcela, Guillermo, Félix Ares, Mr. De Pascual y su hija y, por supuesto, Salustio. La mención honorífica debe ir para Ibn Warraq, un ejemplar acabado de lo que una acertada mezcla de caracteres orientales y occidentales puede producir, un hombre de elegante coraje y un verdadero ilustrado; y, por supuesto, para Robert Redeker, que no se perdió una sesión y fue un ejemplo constante de humildad y discreta valentía. Como las fuerzas ciegas de la burocracia museística le impidieron concluir la visita al Palacio Real junto a Teresa, Eduardo y quien esto escribe, sirvan estas líneas como despedida y muestra de admiración.

P.S.- Se ha creado un grupo de Facebook para ir coordinando las iniciativas que surgieron en Aranjuez:

Los interesados en participar pueden escribirnos a Eduardo o a mí.