El último año del siglo pasado, Robert Kagan y William Kristol publicaron Present Dangers, una colección de artículos con la política exterior americana como leitmotiv que se convirtió en algo parecido a un manifiesto neocon [1]. La nómina de autores, en torno al Project for the New American Century, incluía los nombres de Richard Perle, Reuel Marc Gerecht, Elliott Abrams, Paul Wolfowitz y Frederick y Donald Kagan, hermano y padre de Robert. En términos generales, los ensayos del libro abogaban por una afirmación de la hegemonía americana que no se confiase únicamente al soft power ni a los “benéficos efectos del comercio” y se aventurase en el intervencionismo pro-democrático. Era, por así decirlo, un aviso del (eterno) retorno de Hobbes tras la ilusión de Fin de la Historia en los años noventa, lo que permitió a los neocon partir con ventaja en el debate político cuando los atentados del 11 de septiembre de 2001 inauguraron el nuevo siglo.
La visión neoconservadora, fuese lo que fuese, tenía además una característica fundamental frente a otros discursos político-económicos más proclives al adanismo -o a la tierra plana-: la consideración de la historia. El appeasement hacia Hitler en los años 30 o la Guerra del Peloponeso han sido referencias constantes, hasta el punto de provocar reacciones irónicas [2]. Por ejemplo, el artículo de Present Dangers firmado por Donald Kagan, un prestigioso historiador clásico de Yale, analizaba los retos de la política exterior americana a la luz de sucesivas experiencias históricas.
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Tres años más tarde, Donald Kagan condensó sus cuatro tomos de historia de la Guerra del Peloponeso en un sólo volumen accesible a los no especialistas. The Peloponnesian War es una excelente compañía, alternativa o continuación del relato de Tucídides, al que sigue y enriquece con aportaciones de Plutarco, Diodoro, Jenofonte y Aristóteles entre otras fuentes. Kagan aventura además juicios que contradicen a los del padre de la historia crítica en numerosos episodios y personajes de la guerra: la naturaleza del liderazgo de Pericles, el carácter de la democracia ateniense, la expedición a Siracusa, Nicias… Es posible que las tendencias oligárquicas de Tucídides nublen su juicio en ocasiones, como nubló el de Tácito la añoranza de las “viejas libertades” patricias. No obstante, el propio prejuicio democrático de Kagan también le lleva a defender tesis que los mismos hechos que refiere desmienten. Por ejemplo, cuando niega que el carácter democrático radical de Atenas influyese en la derrota. Algo que es casi evidente cuando se considera, por ejemplo, la elección como general de la expedición siracusana de Nicias, que no creía en ella. O los ascensos y caídas en desgracia de Alcibíades, un comandante brillante pero sobrevalorado que ejercía fascinación sobre el demos por su astucia, su osadía y, por qué no, su belleza. O la dirección colegiada de la flota ateniense en Egospótamos frente al mando único de Lisandro, al que los espartanos habían permitido un segundo mandato encubierto burlando sus propias leyes. Los demócratas haríamos bien en tomar nota de la ingenuidad sufragista del primer experimento democrático de la historia.
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Finalmente, este mismo año, Robert Kagan ha publicado The Return of History and the End of Dreams, un librito de apenas un centenar de páginas que resume el regreso de la visión trágica a las relaciones internacionales. Si, como escribió Cioran con sorna, sólo un alérgico a los finales felices puede aficionarse a las lecturas históricas, el retorno de la historia es el retorno de la desgracia. El resurgir de Rusia, el radicalismo islámico, el ascenso de las nuevas potencias asiáticas, le sirven a Kagan para trazar un cuadro dominado nuevamente por la dialéctica de los Estados y las naciones, un paisaje moral presidido por las pasiones que ya nombrara Tucídides hace dos mil cuatrocientos años: el miedo, el honor y el interés. Pasiones que, con otros nombres y otras máscaras, siguen impidiendo que la tierra sea plana y siguen aplazando el fin de la historia.
(Para Eduardo, en recuerdo de cuando fuimos neocones)
NOTAS
[1] Podría decirse que el verdadero manifiesto era el artículo a partir del cual nació el libro, “Toward a Neo-Reaganite Foreign Policiy”, aparecido en Foreign Affairs en 1996.
[2] Un artículo en el que North transpira mala fe, o quizás sea que confunde ligereza con desinformación. Por ejemplo, asegura que la amenaza persa había desaparecido después de la transformación de la Liga de Delos en Imperio Ateniense; pero fueron precisamente los persas quienes permitieron a Esparta ganar la guerra con Atenas costeando la flota del Peloponeso. En la primera alianza entre Esparta y Persia, el negociador espartano Calcideo aceptó -seguramente a instancias de Alcibíades- la soberanía del Gran Rey sobre todos los territorios del Egeo que le hubieran pertenecido a él o a sus antepasados en algún momento; esto es, toda la costa Jonia y la península griega hasta el Ática. Tampoco es que extrañen estas manipulaciones, viniendo de la página del autor de las newsletters de Ron Paul.


Iracundo
septiembre 3, 2008
La verdad es que devoré en su momento “Peligros Presentes” (disponible en la Editorial Almuzara) y este libro de Donald Kagan se presenta apasionante. Estará interesante hacerse con él.
Es interesante, efectivamente, el tema del peligro del sufragismo. En cierta medida el sufragismo está ausente en los momentos decisivos de la consolidación o imposición de las democracias o repúblicas. Esto, que en retrospectiva sería señalado como incoherente, es del todo natural en tanto siendo la democracia una ideología su imposición no puede ser menos que pragmática. En este sentido estamos teniendo problemas en UPyD, donde con apenas afiliados aún en este o aquel lugar ya hay quien exige votar consejos directivos, decisiones que no se pueden aplicar (por falta de dinero) y establecimiento de poco menos que una suerte de “constitución” en el seno de dicha fuerza agitativa. Se tratan casi todos ellos de intentos de tomar un control duradero en determinados lugares aquellos que vienen de partidos marginales y se afilian en alguna población junto con sus compañeros del antiguo partido de turno. La cosa se pone peliaguda cuando ese partido de turno resulta ser fascista. En suma: hay que distinguir entre momento constituyente y momento constitucional. A Atenas la apuñalaron por la espalda quienes con mayor cinismo señalaban las fallas de la democracia: los oligarcas. Hoy son los fascistas.
Gregorio Luri
septiembre 3, 2008
A mi modo de ver, “The Peloponnesian War” es un tratado de filosofía de la naturaleza.
Y si hay una naturaleza de las cosas políticas, entonces (1) el fin de la historia es falso porque, en el fondo, la historia es el eterno retorno de lo mismo, y, (2) sería siendo posible seguir siendo neocon. En cualquier caso, antes neo que paleo (léase paleoconsevador o paleoprogre).
Eduardo
septiembre 3, 2008
El año que fuimos neocones
El colapso del izquierdismo llevó al neoconismo. Ahora toca pensar a qué llevará el colapso del derechismo.
Para mí el artículo fundamental de Kagan sin duda es este. El neoconismo se ha terminado, y no por supuesto por qué entremos súbitamente en una nueva era wilsoniana, sino porque comprendemos que todos esos llamados males del “intervencionismo” o el “imperialismo” no son atributos de una secta straussiana, sino características generales de la historia, y de la americana en particular.
Eduardo
septiembre 3, 2008
El enlace:
http://www.worldaffairsjournal.org/2008%20-%20Spring/full-neocon.html
citoyen
septiembre 4, 2008
Eduardo, admito que tu admiración por Kagan es todo un enigma para mí. Kagan tiene una visión totalmente anticientífica de las relaciones nacionales – es el tipo de experto qeu cree que saber relaciones internacionales es saber historia y leer el economist. Cuando eres así de malvado con los economistas, la verdad es que me cuesta entender como puedes considerar que Kagan es un gran tipo. (cuando leí Power and Weakness, su ejemplo del tipo con el cuchillo me pareció obsceno). Por no mencionar el hecho de que, desde mi punto de vista, solo dice un conjunto de obviedades teñidas de prejuicios.
El artículo que enlazas es para mí eso; el tipo intenta justificar un conjunto de cosas ampliamente injustificables, cuya trascendencia sería trivial si su visión fuera un poco más sistemática. Concretamente, lo que intenta decir es que los neocon solo proveyeron el liderazgo, pero que las condiciones estructurales estaban ahí.
Bueno, lo cierto es que la acción es el resultado de las elecciones hechas bajo “constraints” (no sé como se dice en castellano). La visión macrohistórica que él defiende no es científica porque considera que sólo las constraints importan. El liderazgo igual que las elecciones individuales son -o pueden ser- un punto fundamental dentro de la Historia, y en este caso lo eran. Es cierto, la gente les apoyó, pero ellos les vendieron la política.
El tipo desprecia el hecho de que, por ejemplo, se dejara del lado a “los intelectuales” que se oponían a la guerra, diciendo que al fin y al cabo el consenso político era amplio. La misión de un líder político es, sin embargo, vender políticas adecuadas y fundadas científicamente, no hacer populismo; es lo que nos lleva a condenar a Hugo Chávez y a salvar a los últimos cuatro ministros de economía españoles. “Europa no tiene futuro a menos su destin sea puesto sobre los hombros de hombres realmente contemporáneos que sientan sobre sus hombros todo el peso del devenir histórico”.
En definitiva, creo que hay una cantidad interesante de argumentos para excluir de forma más o menos permanente al grupo de impresentables que hurdieron y apoyaron la guerra de Iraq y a la ideología que proveía su justificación política y estratégica, y el tono de impunidad y escepticismo que utiliza Kagan me recuerda demasiado a la gente que considera que el cambio climático o la evolución son “sólo una teoría”. Y lo cierto es que esa actitud, por motivos parcialmente estéticos y parcialmente racionales, me parece repugnante.
J
septiembre 4, 2008
Para mí, la elección no era intervenir o no en Oriente Medio. La cuestión era el grado de maquiavelismo, pero menos maquiavelismo no quiere decir mejores resultados. Al final, los americanos han tenido que ir a cenar con el diablo; si hubieran empezado por ahí, quizás se hubieran ahorrado desastres y griterío. Pero cenar con el diablo no deja de plantear problemas morales. En este caso, perpetuar el tribalismo. De todas formas, no veo qué se gana con demonizar a la administración Bush, que tuvo que improvisar una política exterior nueva en un momento de crisis. Bueno, al fin y al cabo, hasta Jimmy Carter va por ahí dando conferencias.
El punto flaco de una hipotética doctrina neocon es que no se pueden hacer guerras para celebrar elecciones. Hay una ingenuidad democrática que impide ver la realidad, como digo del libro de Donald Kagan. Ni los iraquíes ni los palestinos están mejor por ir a votar, porque una democracia no es eso, sino derecho e instituciones. Como digo siempre, la democracia no tiene nada que ver con votar para tomar decisiones óptimas, sino con votar para transmitir y legitimar el poder y no matarse en el proceso. Cosa que se les da mal en Oriente Medio.
El debate de fondo, por supuesto, es sobre la naturaleza de las relaciones internacionales y de la propia política. Miedo, honor e interés, decía Tucídides. De momento, podemos modelizar aproximadamente el “interés”. Mientras no podamos hacer lo mismo con el “miedo” y el “honor”, la política seguirá sin ser una ciencia y tendrá que estar muy pendiente de la historia.
Eduardo
septiembre 4, 2008
Es verdad que Kagan da mucha más importancia a los “constraints” (a la “historia cultural” de Arnhart) que a las elecciones individuales. Pero, ¿por qué va a ser esto tajantemente “anticientífico”? Kagan es un filósofo de la historia más que un politólogo. No hace más que seguir la tradición de Hegel: “la astucia de la razón” que da por supuesta un canon de lo que es científico diferente a la metodología individualista.
De todos modos, me temo que tu rechazo de Kagan, aunque aparentemente abstracto y “científico”, se explica mejor por tu ideología (internacionalismo, izquierdismo…) que por tu epistemología.
Eduardo
septiembre 4, 2008
la política seguirá sin ser una ciencia y tendrá que estar muy pendiente de la historia.
Es que efectivamente la historia es un tipo de ciencia muy especial. Un marxista diría que la epistemología de los historiadores está influída por la posición que el mismo historiador ocupa en el proceso histórico. Por eso es tan difícil segregar “verdades” históricas sin tomar partido, porque los propios historiadores no pueden fingir que son extraterrestres. Los historiadores no son extraterrestes, sino ciudadanos. Como ciudadano norteamericano, Kagan toma partido por una idea del imperio, de la hegemonía americana, de las relaciones internacionales, de la democracia, que difícilmente se pueden reducir ni despachar desde un criterio escrupulosamente lógico y científico. A su vez, esta ideología se enfrenta a otras.
De todos modos, gracias a Citoyen por recordarnos -al menos a mí, que seguimos siendo “neocón”…
hector1564
septiembre 4, 2008
Constraint puedes traducirlo por limitaciones o constricciones.
Respecto al neoconismo, repito la tésis de Eco de que antes de la bomba atómica los enemigos eran detectables y eliminables pero durante la guerra fría el enemigo no era eliminable y por tanto la guerra abierta resultaba contraproducente. Había que establecer un equilibrio de otra forma. Se consiguió con guerras marginales en los límites del imperio.
En la actualidad, aún estamos peor porque lo que no se dió cuenta Bush cuando sacó a sus militares de USA es que el terrorismo islámico es un enemigo que ni es detectable (muchos están en Occidente infiltrados), ni eliminable porque el odio a occidente se expande por doquier pero es que además no sabemos la forma de conseguir el equilibrio que desde luego no se consigue con guerras marginales en extramuros.
Es por la singular naturaleza del enemigo actual por lo que yo me mostraría cauto con las comparaciones históricas y rechazaría un retorno histórico.
Y es que aunque existiera una naturaleza de las cosas políticas de ahí no se sigue, como apunta Gregorio, que historia es el eterno retorno de lo mismo porque lo singular del enemigo actual se debe a ciertas circunstancias actuales (tecnologías nuevas, fronteras abiertas, existencia de los mass media,…), necesitándose por tanto una solución nueva y acorde con los tiempos.
Coase
septiembre 4, 2008
“Cuando fuimos neocones”: ¿el neoconomicon ya no es neocon?
Sanzwich
septiembre 4, 2008
Yo también estoy de acuerdo: El neoconservadurismo, tal como fue concebido, ha sido empíricamente falsado. Aunque los postulados teóricos de la doctrina me siguen pareciendo, en general, certeros, es su praxis (tras el fiasco de Iraq) la que, sin duda, exige una revisión del conjunto.
En este conocido artículo Kantor delinea la que podría ser esa alternativa limitada.
citoyen
septiembre 4, 2008
Eduardo;
A ver por partes;
“De todos modos, me temo que tu rechazo de Kagan, aunque aparentemente abstracto y “científico”, se explica mejor por tu ideología (internacionalismo, izquierdismo…) que por tu epistemología.”
Bueno, eso es algo que yo mismo no puedo responder, me extraña que tú sí seas capaz de responderlo
En cualquier caso, creo que no soy sospechoso de ser ideológicamente sectario en el campo científico, al menos en general.
“Kagan da mucha más importancia a los “constraints” (a la “historia cultural” de Arnhart) que a las elecciones individuales. Pero, ¿por qué va a ser esto tajantemente “anticientífico”? Kagan es un filósofo de la historia más que un politólogo. No hace más que seguir la tradición de Hegel”
Vamos a ver; cuando yo hago hegelianismo histórico en mi blog pongo los post bajo una etiqueta que se pone “masturbación intelectual”. Las explicaciones en términos geométricos ( historia es una línea, un círculo, un bucle, etc…) son explicaciones macroscópicas que carecen de fundaciones micro, que pueden tener interés cuando lo que te interesa es contar una historia (story) pero que no sirven para predecir el futuro.
Una explicación debe ser causal, y si es causal se debe justificar en sus supuestos; citar una causa que debe preceder al efecto. Esto no es que yo sea un nazi indiidualista- que lo soy- es la esencia del método científico; uno tiene que evaluar todos los factores y decir cuál tiene más importancia. Las elecciones ocurren en el margen, pero ocurren siempre. La idea de “fuimos a la guerra de Iraq porque era natural dadas las circunstancias históricas” no nos dice nada; podrían haber ido de otra forma, podrían no haber mentido a la gente, podrían haber echado un vistazo a la literatura que hay sobre democratización y nation building.
Hay un problema de fondo en la explicación en la medida en que sólo evalúa una parte del argumento-la que le conviene- y es algo que, como digo, no habría ocurrido si tuviera un poco de disciplina metodológica; en tiempo de Ortega era razonable, pero hoy sabemos muchas más cosas y “o se hace literatura, o se hace ciencia o se calla uno”.
citoyen
septiembre 4, 2008
“Un marxista diría que la epistemología de los historiadores está influída por la posición que el mismo historiador ocupa en el proceso histórico. Por eso es tan difícil segregar “verdades” históricas sin tomar partido, porque los propios historiadores no pueden fingir que son extraterrestres. Los historiadores no son extraterrestes, sino ciudadanos. Como ciudadano norteamericano, Kagan toma partido por una idea del imperio, de la hegemonía americana, de las relaciones internacionales, de la democracia, que difícilmente se pueden reducir ni despachar desde un criterio escrupulosamente lógico y científico. A su vez, esta ideología se enfrenta a otras.”
Hoy gracias entre otros a los Marxistas analíticos, sabemos que ése es un presupuesto falso como idea general.
Eso es lo que me impacta; la gigantesca asimetría que hay entre cuando hablas de historia y cuando hablas de biopolítica o de religión. ¿La teoría de la evolución no tiene connotaciones políticas? Al fin y al cabo estamos hablando de algo que tiene que ver con la naturaleza humana, en sí misma; ¿por qué está mas desarrollada la mecánica de sólidos que la de fluidos? ¿es E=MC2 una ecuación sexuada?.
Lo que dices puede ser interesante como sociología del conocimiento; pero no es una guía epistemológica de qué es cierto y qué no lo es. Y si no tenemos un criterio científico ni una forma de comprobar qué es y qué no es cierto, ¿como nos decidimos? ¿Como tomamos decisiones racionales sobre qué ideología es mejor? ¿Qué es la ideología? Al final todo es solamente una forma de lucha arbitraria desprovista de ningún tipo de valor. Eso no es un razonamiento alternativo, es una alternativa al razonamiento, y entonces no tiene sentido que Kagan intente justificarse o que mantengamos una conversación como esta.
citoyen
septiembre 4, 2008
“De todas formas, no veo qué se gana con demonizar a la administración Bush, que tuvo que improvisar una política exterior nueva en un momento de crisis.”
Se gana el asegurarse que la próxima vez las decisiones se tomarán con un poco más de sensatez. En España no reaccionamos al 11M como los amercianos al 11s.
“Ni los iraquíes ni los palestinos están mejor por ir a votar, porque una democracia no es eso, sino derecho e instituciones. Como digo siempre, la democracia no tiene nada que ver con votar para tomar decisiones óptimas, sino con votar para transmitir y legitimar el poder y no matarse en el proceso.”
Bueno, la estabilidad de una democracia no tiene nada tiene relativamente poco que ver con ir a votar, pero la eficacia de una democracia para tomar decisiones es fundamental ir a votar. Los regímenes políticos tienen que ver con alinear incentivos de gobernantes y gobernados y para ello necesitamos medidas de control e información; las democracias resuelven ambos problems razonablmente bien. En cuanto a la estabilidad, no tiene que ver, sólo, con “las instituciones y el derecho” sino más bien con lo que está en juego http://as.nyu.edu/docs/IO/2800/pc_2005.pdf
http://politics.as.nyu.edu/docs/IO/2800/wittman.pdf
“El debate de fondo, por supuesto, es sobre la naturaleza de las relaciones internacionales y de la propia política. Miedo, honor e interés, decía Tucídides. De momento, podemos modelizar aproximadamente el “interés”. Mientras no podamos hacer lo mismo con el “miedo” y el “honor”, la política seguirá sin ser una ciencia y tendrá que estar muy pendiente de la historia.”
Las dos cosas son falsas. El honor y el miedo se pueden modelizar -se pueden incluir dentro de la función de utilidad- y la verdad es que no creo que lo que decía Tucídices fuera cierto. La política es una ciencia en la medida en que podemos hacer modelos y comprobar lo bien que lo hacen empíricamente. En fin, en este punto (no en la tipología que hace qué es un pelín ingenua) estoy batante de acuerdo con Kantor http://kantor-blog.blogspot.com/2007/01/escuelas-de-poltica-exterior.html además está este artículo de Moravcsik donde explica por qué sí se pueden modelizar http://www.princeton.edu/~amoravcs/library/smit-snidal.pdf
Por otro lado; lo de estar pendiente de la historia está bien, pero la forma en que uno mira a la historia depende de las teorías que uno tenga de forma anterior. Es decir, las observaciones empíricas dependen en buena medida de las teorías http://en.wikipedia.org/wiki/Duhem%E2%80%93Quine_thesis
La historia es útil para corroborar o negar teorías, pero no para formularlas. Y el problema es que muchos historiadores suelen ser “teóricos accidentales” como diría paul krugman http://www.slate.com/id/1916/ que abordan la historia con una serie de ideas preconcebidas y luego creen qeu su teoría ha sido “verificada”.
J
septiembre 4, 2008
“Se gana el asegurarse que la próxima vez las decisiones se tomarán con un poco más de sensatez. En España no reaccionamos al 11M como los amercianos al 11s.”
Pues, fíjate, a mí me parece más saludable la reacción americana.
Del resto, te contesto cuando le eche un vistazo a los papers. Te anticipo que me parece una machada pretender modelizar el “miedo” y el “honor” -que no dejan de ser un par de categorías convencionales- dentro de la función de utilidad. Ya hablamos de esto el otro día con el ejemplo de la Guerra Civil americana, y se podría hablar también del Proceso de Oslo y acontecimientos sucesivos.
Vaya por delante que a mí no me “ofende” la idea de una política “científica”, modelizada. No me parece violar ningún recinto sagrado, y ojalá se pueda llegar a construir un paradigma. Pero hoy por hoy tengo que ser algo más que escéptico. Más aún cuando el propio paradigma neoclásico, el individualismo metodológico y el “homo economicus”, están en cuestión, en la teoría si no en la práctica.
(Normalmente no edito los comentarios ajenos, pero te he corregido un link para que funcione)
hector1564
septiembre 4, 2008
Citoyen no te molestes pero permíteme que te haga una pequeña crítica a tu forma de argumentar.
Veo que sueles meter en los comentarios referencias a papers enormes (por ejemplo, en tu último comentario has metido tres de 30 pags cada uno) y así no se hace una discusión lo que se haces es decir (veladamente, al menos de forma aparente): LEE MÁS
No es la primera vez que te lo veo hacer…
No podrías (además de dar la referencia si quieres) resumir esas ideas? Tengo que leerme 90 pags de Przeworski para saber si tiene o no razón?
Que conste que suelo (estoy empezando a) leer tu blog así que no tengo nada en contra tuyo, todo lo contrario me interesan tus ideas
Saludos
Eduardo
septiembre 4, 2008
…gigantesca asimetría que hay entre cuando hablas de historia y cuando hablas de biopolítica o de religión.
Bueno, de eso nada. Tampoco digo que sean simétricas, pero no son asimétricas. La biopolítica en sí misma no puede predecir el comportamiento histórico (de hecho ningún modelo científico por sofisticado que sea puede), pero siempre es posible mostrar disposiciones generales de esa “naturaleza humana”. Precisamente la biopolítica darwiniana favorecería la “visión trágica” de Kagan, al recuperar el papel de los grupos, contra la metodología individualista que prohibía la atribución de agencia colectiva. En este marco creo que se puede recuperar “científicamente” la caracterización que hace Tucídides de la historia.
¿La teoría de la evolución no tiene connotaciones políticas?
Por supuesto que las tiene, y además la “teoría de la evolución” no es un uniforme. Kropotkin ya regañó a los darwinistas por no prestar atención a la cooperación en la naturaleza, y sabemos que el lenguaje de Darwin estaba pregnado con los conceptos de la economía política y de la moral “victoriana”. Hoy sabemos que parte de estas críticas eran correctas, porque el darwinismo moderno da mucha más importancia al altruísmo, la cooperación y el papel de los sentimientos o lo sagrado en la acción humana.
citoyen
septiembre 4, 2008
“Veo que sueles meter en los comentarios referencias a papers enormes (por ejemplo, en tu último comentario has metido tres de 30 pags cada uno) y así no se hace una discusión lo que se haces es decir (veladamente, al menos de forma aparente): LEE MÁS”
NO me tomo mal la crítica. No obstante, no la creo justificada. La mayoría de papers tiene un simpático abstract al principio donde puedes ver de qué tratan. La verdad es que yo prefiero que me redirijan a un artículo, así qeu sólo hago lo que me gustaria que me dijeran a mí. En realidad, es una reacción a otro consejo de redacción que me dieron: no redactes post tan largos. Una forma de sintetizar es redirigir a otros sitios.
Por otro lado, en general intento resumir los enlaces y ponerlos como ilustración por si os interesa saber más. Es una invitación a leer más, pero no es una forma de desprecio; yo entiendo que cada cuál puede tener intereses distintos y no leer los mismos temas sin por ello ser un ignorante. El problema es si, como hacemos todos, se hacen afirmaciones que caricaturizan otras visiones (Eduardo lo hace a menudo con la economía, y yo lo haré seguramente con otros aspectos aunque lógicamente no soy consciente de ello) es una forma de demostrar qeu no es así.
En el caso de Przeworski tienes razón que no lo he resumido; lo que hace es modelar la estabilidad de los regímenes en función de los intereses de los actores. Una democracia es un equilibrio cuando a nadie que tenga el poder de hacerlo le conviene cargársela y entonces es estable.
“contra la metodología individualista que prohibía la atribución de agencia colectiva.”
Eduardo, esto es falso. En economía hablan de empresas y familias maximizando beneficios, en relaciones internacionales de Estados y organizaciones. Si éso no son agentes colectivos… Vamos, te suena Mancur Olson? http://en.wikipedia.org/wiki/The_Logic_of_Collective_Action
Lo que el individualismo pide es que los grupos tengan microfundaciones- es un reduccionismo.
“Por supuesto que las tiene,”
Vale; pero entonces lo que apuntabas es trivial. Si tenemos formas de comprobar las teorías como falsas o ciertas, entonces no hay problema epistemológico. Eso es la diferencia entre el “contexto del descubrimiento” y el “contexto de la justificación”. http://symploke.trujaman.org/index.php?title=Contexto_de_descubrimiento el problema surge cuando los dos se mezclan; para evaluar teorías uno tiene que mantenerlos separados.
Eduardo
septiembre 4, 2008
De agencia colectiva ireductible al individualismo (micro), se entiende. De todos modos, perdona, pero si los propios epistemólogos (tanto de las ciencias sociales como de las biológicas) no se ponen de acuerdo exactamente en qué es un grupo y en qué consiste el reduccionismo, pues no me pidas a mí mayores precisiones…
Ninguna teoría con un contenido empírico tan fuerte -como la teoría de la evolución- se puede “justificar” de un modo, digamos, platónico y atemporal. Por eso esgrimir un criterio que diferencie entre “descubrimiento” y “justificación” puede ser operativo, pero no es definitivo. De hecho, la historia de la ciencia acredita que lo que se creía en un momento parte de la “justificación”, en realidad no lo era. Quizás por eso la filosofía de la ciencia ha evolucionado hacia un escepticismo moderado. La solución al “problema de la demarcación” entre ciencia y pseudociencia por la vía verificacionista en general fué descartada por los filósofos de la ciencia después de Popper.
Reconocer que los historiadores tienen sesgos ideológicos, y que la historia no se puede escribir “more geometrico”, acaso sea trivial, pero es una trivialidad muy saludable para valorar la obra de cualquier historiador.
Kantor
septiembre 4, 2008
“Se gana el asegurarse que la próxima vez las decisiones se tomarán con un poco más de sensatez. En España no reaccionamos al 11M como los amercianos al 11s”
Hombre, aplastar al integrismo islámico en todos los frentes, en la línea USA estuvo (y está, porque eso no ha acabado) muy bien. Estuvo muy bien invadir Afganistan, estuvo muy bien ponerle a Musarraf la pistola nuclear en el pecho, estuvo muy bien Guantanamo, , y estuvo muy bien la caceria de Al-Queda (incluidas las entregas de prisioneros a paises “amigos”), y en general esta muy bien ir muerte contra el Islam político.
Estuvo muy mal la independencia de Kosovo, estuvo probablemente mal invadir Irak, y estuvo de pena intentar democratizarlo, en vez de poner a un hombre fuerte.
En definitiva, esta mal sobreutilizar a los Marines, pero esta muy bien la CIA, la fuerza aerea, y las operaciones de comando y asesinato selectivo. Y estaría muy bien volar las instalaciones nuclares iranies, antes de que ese problema se enquiste.
Pero sobre todo esta muy mal no darse cuenta de que el primer frente de la II Guerra Fria es el asociado a las restricciones migratorias.
Este artículo documenta los éxitos en la lucha antiterrorista y anti-islamista. Y documenta el fracaso de las chorradas de la “democratización”.
http://www.prospect-magazine.co.uk/article_details.php?id=10309
citoyen
septiembre 5, 2008
Oye Kantor, ya te vale de criticarme en lo que no estamos de acuerdo y de ignorarme en lo que estamos en desacuerdo.
Guantanamo y la CIA la verdad es que me faltan datos para evaluarlo, pero creo que en cualquier caso está mal cuando te pillan, y lo está aún más cuando uno va por ahí diciendo que es un wilsoniano idealista que cree en la democracia y nuestros valores, etc… Vamos, que no creo en el realpolitik; es self-defeating http://www.lorem-ipsum.es/blogs/laleydelagravedad/?p=15
Sobre la cacería de Al Qaeda no tengo ninguna objección.
Sobre lo que sí tengo objección es la retórica con que hicieron las cosas (somos un país excepcional, vamos a imponer la democracia,…), sobre que mintieran a la gente, sobre considerar que uno puede intervenir donde y cuando quiera sin tener en cuenta nada -como las reglas del juego- ni a nadie-tus aliados, sobre ignorar lo más mínimo de cómo se gestiona el riesgo (la doctrina del 1%), sobre la “guerra contra el terror”. Eso no es solo abominable, es un error estratégico de hondura.
En definitiva, lo que espero de una ideología es que sea capaz de maximizar las respuestas óptimas de los votantes. El Neoconismo, al ser una visión extremista y simplista de la política que favorece el histerismo y el miedo, falló en ese punto y debe ser desterrado.
Kantor
septiembre 5, 2008
Carajo, Citoyen, no te quejes: en mi ultimo comentario en tu blog reconocía que te habias programado un bot capaz de replicar mis opniones. ¿Que mas endorsement quieres?
A ver, creo que Estados Unidos se ha saltado las reglas del juego, pero no por pasar de la ONU (que me parece una trola), ni por invadir Iraq (que me parece un error comprensible) sino por fastidiar a Rusia en Kosovo, y siendo justos, por incorporar a Estonia, Letonia y Lituania en la OTAN/UE. Sospecho que cuando nos referimos a reglas no estamos hablando
del mismo juego.
El mio es el juego de la estabilizacion política y la defensa de la Globalización, como camino de pacificacion. En ese juego te quitas a Saddam si te molesta (y pones a otro igual de malo, pero mas obediente) y llegas a un acuerdo con Rusia y China si se dejan.
Tu juego parece ser el Derecho Internacional. A estas alturas!!!
PD.- Dicho esto, la unica razon de peso para invadir un pais es que pueda estar desarrollando armas nucleares. Todo lo demas es tirar recursos, y hacer daño a gente inocente.
citoyen
septiembre 5, 2008
“Tu juego parece ser el Derecho Internacional”
Bueno, el derecho internacional es una institución que genera orden y reduce la incertidumbre y eso es mejor que nada. No soy un nazi del derecho internacional, pero sí creo que hay que tenerlo en cuenta; es decir, hacer las cosas con decoro:).
Tengo más o menos la misma actitud que con mentir: es razonable cuando sale bien y no te pillan, pero si sale mal y te pillan se te tiene que caer el pelo.