Camuflada entre el ruido y la furia de una guerra cultural más amplia, revuelta a veces en el cajón de sastre de esa “eclosión” que algunos persisten en caracterizar como un movimiento cívico liberal, se viene manifestando en los últimos tiempos una corriente de pensamiento proto-fascista que exhibe sus fuentes y su verdadera naturaleza cada vez con menos reparo.
Umberto Boccioni. "Dinamismo di un footballer"
Como el término está muy gastado, doy unos rasgos a vuelapluma para situar el fenómeno: se trata de un pensamiento antimoderno, más que anti-postmoderno; nostálgico de algún pasado ideal, generalmente previo a 1789; espiritualista, que remite a las esencias representadas por una religión o destino común trascendente; anti-racionalista y anti-científico, por más que haga pasar ambas características por crítica al cientifismo -o “ciencismo”-; anti-izquierdista, por lo que la izquierda tiene de moderno, igualitarista y universalista, pero contrario también a la izquierda anti-moderna y particularista, por atentar contra las esencias de Occidente; en general, crasamente anti-político y anti-democrático, rozando el populismo cuando no incurriendo en él; y, finalmente, contrario a la economía de mercado o, por decirlo con Antonio Escohotado, “enemigo del comercio”, el gran disolvente. Dos datos más para acabar de situarlo en la vecindad de un proto-fascismo más o menos estético: la nómina de referentes -de los que hablaré más adelante-; y el rechazo sin matices de la igualdad, uno de los valores densos de la modernidad, según Fernando Vallespín, y uno de los fundamentos de la idea de Occidente a juicio del mismo Escohotado. Como se ve, abundan más los anti- que las doctrinas positivas; es, en resumen, un pensamiento reaccionario contra la modernidad a través de la postmodernidad, y contra el liberalismo a través de la izquierda. En todo caso, conviene entender que se trata de una corriente heterogénea, una reacción en el más puro sentido de la palabra, y más bien confusa -como no podía ser de otra forma.
Estos “nuevos reaccionarios” a la española -que en muchos sentidos se sitúan en las antípodas de un Houellebecq, no digamos Finkielkraut o Glucksmann- parecen beber de dos fuentes, no necesariamente inconciliables: el anti-izquierdismo y la literatura. Por un lado, el proto-fascismo ofrece algún asidero a quienes reniegan visceralmente del progresismo ambiental, a los desclasados ideológicos en busca de algo más sólido que una mera opción electoral o menos arduo que un análisis crítico sobre cada problema particular. Un sistema de certidumbres que, por añadidura, tiene el prestigio de lo melancólico y el sempiterno atractivo de la conspiración y la mentalidad de asedio. Muchos supuestos liberales de la “eclosión” no andan lejos de estas coordenadas.
Por otro, el potencial de provocación de una ideología que coquetea tan abiertamente con el malditismo y el tabú político ha de atraer necesariamente a narcisistas y estetas, aunque sean de alpargata. Al fin y al cabo, el esteticismo ha alimentado también una parte significativa de las múltiples manifestaciones históricas del fenómeno, de D’Annunzio a Mishima. Es también la metapolítica a la que se refería Viereck. Volveremos sobre esto.
Uno de los representantes ejemplares de la corriente es José Javier Esparza, locutor de la Cope y columnista de El Manifiesto.com, una página que nace a rebufo de la revista impresa, como vehículo de expresión de las ideas y los temas del llamado “Manifiesto por la muerte del espíritu”. Presentado en 2002 por Javier Ruiz Portella, actual director de la revista, con el apoyo del escritor Álvaro Mutis, el manifiesto es un -inevitablemente- vago lamento antimaterialista que tanto podría interpretarse como una impugnación de la postmodernidad cuanto de la misma modernidad; y este parece haber sido, al fin, el sentido triunfante. De las peculiares propuestas aeronáuticas de algún firmante ya hablamos hace tiempo; y por cierto que repasar la lista de los más ilustres procura alguna sorpresa, aunque habrá que desligar la ocasional aprobación de un texto poco claro y nada comprometido del apoyo al proyecto posterior surgido de él. El ideario de los escritores reunidos en El Manifiesto define bien el ámbito de este nuevo proto-fascismo: básicamente, todo combustible contra la modernidad que no venga de la izquierda es bienvenido, desde las diatribas contra el laicismo a la moda hasta la recuperación de autores malditos, desde el anticapitalismo de derechas a la Nouvelle Droite de Alain de Benoist o, por qué no, el tradicionalismo québécois. Se distingue por una cierta intelectualización y estilización de la ideología, aunque forzoso es decir que se trata de una intelectualización más bien pedestre, de cortos vuelos.
Menciono la “recuperación de autores malditos“, y ésta parece ser en más de un caso la verdadera fuerza motriz del giro ideológico: la identificación estética con algún maldito, ya sea Jünger, Belloc, Bloy, Evola, Pound, Mishima, el mismo De Benoist…; bien entendido que nos referimos aquí a un malditismo de derechas. La propia columna de Esparza, “Diario de un emboscado”, presenta un título en clave juengeriana. Y no de otro modo cabe interpretar las letanías de Juan Manuel de Prada en ABC sobre asuntos de los que todo lo ignora; letanías que reproducen punto por punto y de manera machacona los argumentos de un Chesterton, un Belloc o ese oscuro Leonardo Castellani que anda últimamente empeñado en resucitar. Tampoco serán casuales los encendidos piropos de Prada a Montserrat Nebrera, la candidata del sector ultra a la presidencia del PP catalán. En la revista del Foro Arbil, al que están vinculadas las figuras principales de este sector, encontramos de nuevo a Belloc en medio de un despliegue de integrismo católico, tradicionalismo y propaganda anti-abortista de grano grueso. “El genocidio abortista es fruto del sistema liberal relativista”, reza la cabecera de un pop-up del Congreso Internacional Provida 2009 que salta al abrir el último número de la revista, que incluye artículos sobre masonería, bioética y política tomista, y un texto de Aquilino Polaino.
A Aquilino Polaino y Juan Manuel de Prada los volvemos a encontrar en el consejo asesor del nuevo Ya.es, otro medio de reciente creación que se sitúa en este incierto territorio entre el tradicionalismo, el conservadurismo religioso y el proto-fascismo. Una página donde podemos encontrar editoriales que hablan de “la carroña republicana” o incluyen párrafos como el siguiente:
Así mismo, la ley de leyes debe recoger un artículo que prohíba expresamente la comisión de delitos como el aborto o la eutanasia en cualquiera de sus modalidades, y que prevea el cierre inmediato de todos aquellos centros donde se practique esa auténtica aberración moral. Mientras no se acometan cambios sustantivos, España seguirá siendo lo que es hoy: el imperio del crimen y el paraíso de los criminales.
Además, Ya.es ofrece un generoso apartado a los “Movimientos de la Iglesia” y, por supuesto, la inexcusable propaganda contra el aborto.
Con todo, si El Manifiesto muestra los coqueteos, con mucho de pose y de esteticismo, de una cierta intelectualidad con la tradición reaccionaria, proto o neo-fascista de De Maistre, Maurras y el mismo De Benoist -un acerbo crítico del cristianismo, autor de ¿Cómo ser pagano?-, sazonada con toques de Jünger o Nietzsche, de un espiritualismo paganizante en ocasiones, iniciativas como Arbil o este nuevo-viejo Ya parecen encajar mejor con las de la derecha religiosa americana, y acaso no sean del todo ajenas a ella. A menos que consideremos el manido nacional-catolicismo como la variante auténticamente española del fenómeno fascista, a la manera de Action Française o la esencia católica de la España joseantoniana. No en vano muchos de los nuevos defensores de la fe parecen más bien cristianos o católicos à la Maurras; es decir, que abrazan la religión como factor de orden y como expresión de la esencia nacional -o europea- más que por sincera creencia en el dogma. Así, un Agapito Maestre que ha pasado de la Universidad Humboldt de Berlín Oriental a la encendida defensa del cristianismo en la esfera pública; o un Pío Moa que achaca todos los males del último siglo a la descristianización, pero no parece tener un conocimiento muy profundo del Nuevo Testamento. Sea como fuere, el proto-fascismo al estilo de El Manifiesto y el integrismo católico de Hazte Oír o Arbil conviven sin mayor problema en la trinchera. En el archivo de “La estrella polar” enlazado unos párrafos más arriba pueden escucharse las colaboraciones de Gádor Joya en el programa de Esparza, una entrevista a Santiago Gotor y la hilarante presentación del libro “El hombre y el animal” de Leopoldo Prieto, un profesor de antropología filosófica que deduce la discontinuidad del hombre con el resto de seres vivos y la existencia del alma inmortal a partir de la neotenia, ese fenómeno observado también en salamandras y caniches.
Con todo, y sin caer necesariamente en estos extremos ridículos, los ejemplos de Moa y Maestre, ambos columnistas en un medio pretendidamente liberal, dan buena prueba de la confusión en que ha parado esa “eclosión liberal” cuyos medios y foros más señalados oscilan ya, se diría que sin solución de continuidad, entre un extravagante anarquismo de inspiración libertarian, la propaganda religiosa y el populismo de derechas. Un populismo cuyo público objetivo, no se olvide, es el mismo que el de los medios y grupos mencionados más arriba -target que podría crecer entre los vaivenes de una crisis económica prolongada; algunos ya lo proponen sin recato. Quien lo dude, no tiene más que pasarse por los hilos de comentarios de los blogs de Pío Moa o Federico Jiménez Losantos, o por determinados foros de los que ya hemos hablado aquí.
Resulta también curioso que figuras de más que probado reaccionarismo, como Nebrera o Prada, aparezcan en los medios en representación de una hipotética “derecha moderada”. Quizás se les invite en virtud de su muy matizada, o nula, defensa de la economía de mercado; para gran parte de la izquierda, la posición ante el sistema económico constituye el determinante fundamental de la “moderación”. Quizás se trate de dar voz a elementos estrafalarios que minan sus propias posiciones. Conspiracionismos aparte, convendría evitar la ingenua idea de que la última ofensiva religiosa, secundada por una santa compaña de literatos, confusos, arribistas y derechistas maurrasianos que ejercen, por usar la terminología marxista tan familiar a algunos de ellos, de tontos útiles o compañeros de viaje, sea espontánea. Páginas cuidadosamente diseñadas y perfectamente organizadas, estrategias y argumentarios calcados de sus precursores americanos -o incluso turcos- y la infiltración en medios liberal-conservadores o la creación de otros nuevos no salen gratis ni se improvisan. En cualquier caso, es difícil evaluar el daño que unos y otros están haciendo a la posibilidad de consolidar alternativas verdaderamente conservadoras y liberales en España, y hasta qué punto contribuyen a afianzar la hegemonía cultural y el éxito político de la izquierda.


Toni
diciembre 8, 2008
De acuerdo con la premisa fundamental, aunque en contra de la premisa que promovió el texto. El movimiento protofascista, no mueve nada hoy en España. La gente que se pudiera adscribir a ese pensamiento lleva la losa del franquismo a cuestas, y eso, amigo mío, pesa demasiado. No sólo como handicap moral, sino también como handicap estructural u organicional. La inercia del pensamiento socialmente dominante hace que se rechace esa opción, no por su esencia, que es lo realmente rechazable, sino por su adscripción a un movimiento ampliamente rechazado por la sociedad postfranquista, sobre todo por la que no conoció el franquismo. A diferencia del pensamiento dominante (sobre todo en esos medios supuestamente liberales) creo que la propaganda antifranquista (cine, tv, radio,prensa escrita) sí ha conseguido desactivar el ataque al liberalismo por la derecha, aunque, la tara sea que lo realimenta por la izquierda. Creo que esa es una característica típicamente hispana, aunque no exclusiva.
En definitiva, pienso que este movimiento no pasa del chocolate con porras del abuelo, y que, esta gente termina por integrarse en opciones políticas mayoritarias. La situación socioeconómica está muy lejos de ser el caldo de cultivo que lo fue para los fascismos del siglo XX. Aunque no es un buen momento para el liberalismo, lo es peor para el fascismo, y es idóneo para el corporativismo, o cualquier ideología que propugne la cesión de campos de decisión del estado a grupos organizados y a veces violentos (ecologismo, nacionalismos).
Y lejos, muy lejos, quedamos aún los individuos.
Un saludo
agustin
diciembre 8, 2008
Hacía mucho tiempo que no leía un texto tan clarividente y acertado. Das en la diana. Te leerán muchos y se asustarán, pero seguirán como hasta ahora, haciendo de tontos… ¿útiles? En algún momento dejarán de serlo, será demasiado tarde.
juvenal
diciembre 8, 2008
Estupendo artículo, es un tema que me interesa mucho y sobre el que tenía pensado escribir algo. Una de las cosas que mas me interesa es la reinvindicación de Ezra Pound. En Italia hay un movimiento nacionalsocialista que lo tomo como referente, han dado lugar a Casa Pound, cuyas acciones mas significativas son la ocupación de viviendas vacias. En España, ha aparecido un grupo, el Movimiento Patriota Socialista, inspirado en las mismas ideas.
Freman Bregg
diciembre 8, 2008
Bravo, J.
J
diciembre 8, 2008
Gracias a todos.
Toni:
Estoy de acuerdo en que este proto-fascismo, como tal, se ciñe a cuatro gatos con más pose que otra cosa y un público de semi-cultos que no están precisamente por echarse a la calle, y que ni siquiera votarían necesariamente a un partido populista/fascista. Desconozco la existencia de grupos como los que menciona juvenal, pero no creo que pasen de manifestaciones marginales.
Lo que sí me parece más preocupante es que alimenten un frente común con grupos religiosos, como parece que están haciendo ya, y aumenten la confusión entre la derecha. De hecho, su discurso ha adquirido mucha más visibilidad en los últimos años. A modo de ejemplo, y según me comentan, el programa que precedió a “La estrella polar” en las noches de la Cope carecía por completo de estos tintes ideológicos.
Eso, y que, como señalo en el artículo, ultraderechistas e integristas católicos se estén haciendo pasar por “moderados” o incluso liberales.
my blue eye
diciembre 8, 2008
Me ha encantado su artículo, además de sorprenderme (favorablemente, como es obvio). El fenómeno de la anti-modernidad (en sus diversas vertientes, aunque no todas sean lo mismo: reaccionarios, conservadores, antimodernos, anti-ilustrados) me interesa mucho, y empieza a “eclosionar” en España. No sólo se trata de lo que usted menciona – que es quizá lo más importante, al menos socialmente – sino de la reciente fama de autores como Carl Schmitt a ambos lados del espectro intelectualoide, derecha e izquierda. Una cosa que ha mencionado ha llamado mucho mi atención; identifica dos elementos en el movimiento antimoderno made in Spain: anti-izquierdismo y literatura (y, después, malditismo). El primero se relaciona con un rechazo total de la parte “totalitaria” de Occidente (la igualdad); la libertad, en cambio, se reivindica, siempre desde posiciones espirituales y más bien míticas (la verdad os hará libres) que no puedan confundirse con la libertad del individuo de hacer lo que le dé la gana con su vida mientras no haga daño a los demás. El individuo queda lejos todavía, como han dicho por ahí. Lo de la literatura maldita es el elemento más peligroso por lo atractivo: la libertad es de los que van “contra la corriente”, ¿y a quién no le gusta sentirse un maldito al que pagan buen dinero por su columna?
Tengo el primer tomo de “Los enemigos del comercio” en los brazos, por cierto.
J
diciembre 8, 2008
No he mencionado a Schmitt en el artículo, como tampoco a Strauss -otro autor que puede dar lugar a interpretaciones elitistas y equívocas, sobre todo en torno al papel de la religión- porque me parece que exceden en complejidad a la mayoría de referentes citados, que suelen apelar más bien al esteticismo. De hecho, no me he encontrado referencias a ellos; aunque supongo que las habrá, porque es cierto que, como dices, de cuatro o cinco años para acá, Schmitt se ha convertido casi en un lugar común. Como el elemento fundamental en muchos casos parece ser ese atractivo del malditismo, y como de lo que se trata es de epatar a un público de semi-cultos, digamos que con Belloc o Chesterton se pueden escribir columnas diarias, con Jünger hay que estrujarse un poco más, y con Heidegger se hace definitivamente cuesta arriba.
Toni
diciembre 8, 2008
El hecho de que se muestren, que saquen la cabeza, es una cuestión propia del sistema político. En democracia “toca” aguantar esto, y otras cosas. Como sabes,en EEUU hay muchos movimientos sociales de carácter mesiánico, fruto del propio sistema.
Insisto, sí sería un problema que se mostrasen y tuviesen amplios apoyos. Pero la realidad es bantante lejana a esa situación, por lo que me quedo con “panda de freaks fachorros y medio cultureta” y poco más. Tenemos movimientos más peligrosos, los movimientos de liberación de las distintas autonomias, que sí suponen, no por si mismos, pero sí por sus ramificaciones, verdaderos jaques al sistema político. El País Vasco ejemplo claro.
Un saludo, buen post.
Eduardo
diciembre 9, 2008
Sobre la influencia de Pound:
http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=2471
Con todas las características del fascismo “moderno”: ambiguedad, esteticismo, espiritualismo.
J
diciembre 9, 2008
Efectivamente, con una ambigüedad no excesivamente fina, sugiriendo paralelismos entre los EEUU -en cuanto “primera democracia”- y la URSS del gulag denunciado por… ¿quién? Pues por Solzhenitsyn, claro: otro referente.
Eduardo
diciembre 9, 2008
Además, estos pueden reclamar la herencia auténtica de Solzhenitsyn como lo que fué realmente, sin intentar encajarlo artificiosamente en una narrativa liberal, como un “blanco”, reaccionario y antimoderno. Al margen de que su descripción del Gulag fuera más o menos acertada, como es lógico eso es aparte.
Fritz
diciembre 9, 2008
Muy buen post. El impacto de toda clase de impulsos religiosos en política y el espacio que inevitablemente ganan con ello todo tipo de pensamientos místicos o “espirituales” no puede dejar de esconder “fascismos”.
Por cierto, el sábado murió Alexei II, Patriarca de Moscú, para “gran conmoción” de Gorbachov y todo cristiano ortodoxo -nominal- al que se le pregunte; si tenemos estas interacciones por arriba preparémonos para la metástasis en niveles inferiores. Un ejemplo ejemplarizante de “rearme religioso”.
En definitiva, que vuelven los carlistas.
Saludos
J
diciembre 9, 2008
¿Ah, pero se habían ido?
En Rusia tenemos a otro referente de pro, además del finado Solzhenitsyn: Aleksandr Dugin. Pero éste ya es para ultras-ultras, admite poca estilización.
SuperSantiEgo
diciembre 9, 2008
Estupenda reflexión.
Además de lo que cada uno piense, que muchas veces no es tan distinto de lo que dicen otros cuando uno lo analiza fríamente, está la actitud con la que lo defiende, y estos señores de los que habla J se caracterizan precisamente por la intransigencia y el apriorismo en la seguridad de que sus ideas son eternas e inmutables, así que por lo tanto no están abiertas a discusión, sino que hay que defenderlas a capa y espada y punto, preferiblemente repartiendo estopa a diestro y siniestro.
Supongo que en otras partes del mundo ocurrirá lo mismo, pero si no hemos sido los primeros seguro que el genio hispánico pronto nos pondrá a la vanguardia a poco que nos lo propongamos.
Freman Bregg
diciembre 9, 2008
A mí me mola esto:
Soluciones ante el desafío cosmopolita
Coño, que lo de “cosmopolitas” lo sobaron nazis y comunistas por igual. ¿No podía haber escogido un sinónimo, este señor? Claro, que La Cabalgata de las Valquirias tocada en Villaconejos suena a pasodoble:
* Redescubrimiento del sentido ontológico de las fiestas, que nos sumergen en el illud tempus de los orígenes.
Vale, hay que repartir mitsubishis en vez de hostias en las iglesias. ¿Y luego qué? ¿Prostitución ritual? Lo mismo me convierto…
SuperSantiEgo
diciembre 9, 2008
Bueno, también existe el Partido Libertariano Nacionalsocialista Verde, así que todo es posible en la viña del Señor. Y aplicando un poco de combinatoria a un sombrero lleno de papelitos, ni os cuento.
http://www.nazi.org/
Tienen enlazado al PNV.
Freman Bregg
diciembre 9, 2008
Partido Libertariano Nacionalsocialista Verde
No sería el descubrimiento de la sopa de ajos: los Wandervogel fueron un invento de entreguerras, lo mismo que el pacto Rinbentrop-Molotov. Nazis y comunistas se sacudían en las calles de Berlín, pero sólo porque ocupaban el mismo nicho ecológico y competían por las almas y la atención de los mismos idiotas. Nihil novum…
ximo brotons
diciembre 9, 2008
buff, para nada de acuerdo.
ved esto: http://nihilobstat-tv.blogspot.com/
Nebrera, De Prada y Maestre pueden ser muy conservadores, pero no son proto-fascistas ni reaccionarios.
más bien reaccionario es el discurso de Suso de Toro, autor de cabecera de nuestro presidente. sus políticas de hechos consumados, aunque sean de dudosa legalidad, incluso constitucional, u oportunidad política, ya están hechas. ya les advertía Machado a estos de cuál suele ser la reacción en estos casos. pero en el origen del fascismo está el comunismo, como está en el origen de la mezcla de los dos, el nacional-socialismo.
ni el mismo Vallespín puede dar lecciones de nada: primero, por apoyar a este presidente; segundo, porque como gurú del mismo via eso del republicanismo cívico de Pettit, simplemente se queda a medias y mal: la igualdad es no-dominación, no uniformidad, equiparación, paridad, etc. (al menos en el original de verdad, el de Hanna Arendt, y no en sus pastiches).
cuidaros.
Freman Bregg
diciembre 9, 2008
pero en el origen del fascismo está el comunismo
También, pero no fue lo único.
my blue eye
diciembre 9, 2008
Ximo Brotons, entiendo que usted dice que el republicanismo cívico “de verdad” es el de Hannah Arendt. Es una pregunta, no me entienda mal. Si es eso lo que dice, me permito llevarle la contraria: sólo puede verse en Arendt a una republicana de verdad ignorando todo el trasfondo heideggeriano y existencialista que soporta su filosofía política. Supongo que esto mismo es discutible, pero no creo que Arendt pueda calificarse en ningún modo de republicana de “para negra”; dudo de que ella misma se calificara así, de hecho, aunque eso no quiera decir nada.
my blue eye
diciembre 9, 2008
Quería decir “pata negra”, por supuesto. Perdonen la tropelía.
valcarcel
diciembre 10, 2008
Mmm…no estoy de acuerdo con sus conclusiones pero sí con la observación. España, siento defraudarle, no tiene una Historia propensa para que el liberalismo o conservadurismo (palabra que prefiero) a lo anglosajón se aplique en un día.
“parecen encajar mejor con las de la derecha religiosa americana, y acaso no sean del todo ajenas a ella.”
Sí, son ajenas, créamelo.
Lo más correcto que ha dicho es esto:
“No en vano muchos de los nuevos defensores de la fe parecen más bien cristianos o católicos à la Maurras; es decir, que abrazan la religión como factor de orden y como expresión de la esencia nacional -o europea- más que por sincera creencia en el dogma.”
Por esa razón es la que yo prohibo a los cristianos “culturales.” Yo quiero dogma, y que la gente cristiana auténtica defienda, sin pudor, todo el dogma eclesiástico. Todo lo que yo defiendo emana de que para mí, y los cristianos reformados, toda la Biblia es la Palabra de Dios y es infalible. No sé, por otra parte, por qué parece mostrar sorpresa ante el hecho de que los “cristianos culturales” no conocen la Biblia…los católicos casi nunca la abren y su Iglesia la desconoce.
Es como lo de la Navidad: yo no la celebro porque es un festivo pagano y no hay nada en la Biblia que pida su celebración.
Gracias.
beltran
diciembre 10, 2008
Pues me preocupa más el fascismo de ERC, PSC, IU, PNV e incluso PSOE. Porque éstos sí tocan poder. Alguien duda que la socialdemocracia es lo más parecido al fascismo?
J
diciembre 10, 2008
ximo:
En el artículo creo que he distinguido los discursos proto-fascistas, estetizantes, y los integristas católicos, aunque también está claro que son vasos comunicantes, como demuestra el programa de Esparza. Y son todos profundamente reaccionarios.
Vallespín no aparece citado para dar lecciones de nada. Es un artículo reciente en que habla de los valores de la modernidad. Petit, por cierto, tampoco es santo de mi particular devoción.
También resulta un poco cansino, y esto va también para Beltrán, que cada vez que se habla de la derecha le hablen a uno de la izquierda y viceversa, y que cada vez que se critica el catolicismo le vengan a uno a preguntar por el islam. Este artículo presenta lo que creo que es el resurgimiento de una ideología protofascista más o menos intelectualizada en España. Punto.
Respecto a que la socialdemocracia y el fascismo sean “lo más parecido”, hablar en esos términos es frivolizar. Que haya algún punto en común no modifica el hecho fundamental de que la socialdemocracia propugna, al menos en la teoría, un Estado de Derecho.
Valcárcel:
No propugno un liberalismo ni un conservadurismo que sean calcos de las variedades anglosajonas. Yo soy el primero que reconoce que las experiencias históricas española y anglosajona son muy distintas; y esta es una de las razones por las que el “liberalismo” que se vende en IJM y similares me parece artificial, impostado, lost in translation y fallido. De todas formas, creo que si podrían darse unos que no fueran meras máscaras de alguna cofradía ultramontana.
valcarcel
diciembre 10, 2008
“creo que si podrían darse unos que no fueran meras máscaras de alguna cofradía ultramontana.”
Ok, estamos de acuerdo en este punto…yo creo también que esto es posible pero hay mucha confusión en general. No me eximo de responsabilidad: yo mismo me dedico a hablar más de teología que de liberalismo puro y duro pero:
estoy de acuerdo en que “algo mejor” es posible. Yo creo que quizás la “hostilidad” que algunos sienten hacia por ejemplo algunas de mis exposiciones cargadas de referencias teológicas ha sido la experiencia española con la Iglesia. Pero si me lo permiten, y espero que me perdonen la comparación, es para encajarme en algún sitio concreto y conocido: digamos que yo tengo casi todo en común con un ideal “lincolnesco” que con un ideal “ultra religioso” que algunas personas interpretan. Digamos que mi cristianismo se considera “low church”.
Urbek
diciembre 10, 2008
Me parece algo exagerado atribuir a los individuos citados la autoría de una nueva corriente fascista. Más bien lo que hacen es arengar los instintos más bajos exaltando la irracionalidad de sus acólitos mediante el uso de técnicas de indoctrinación religiosa. ¿Acaso se pueden tomar en serio las falacias y las anacrónicas analogías históricas de Vidal? ¿O la interpretación maniquea, confesional y apologética de la historia según Esparza? Lo que quizás haya que concederle de novedoso a este movimiento es una retórica pseudoliberal un tanto posmoderna. ¿Pero existe algo más reaccionario que la instauración de la libertad como valor absoluto? Proto-fascismo, fascismo posmoderno …, lo mismo da que da lo mismo. El público al que dirigen su propaganda no quiere más que munición contra sus demonios culturales y políticos, y les da igual si aquella es incoherente o asistemática siempre que resulte efectiva en la dialéctica mediática.
Eduardo
diciembre 11, 2008
Lo que quizás haya que concederle de novedoso a este movimiento es una retórica pseudoliberal un tanto posmoderna. ¿Pero existe algo más reaccionario que la instauración de la libertad como valor absoluto?
Si alguna retórica caracteriza al “protofascismo” del que habla esta entrada es, justamente, el antiliberalismo, el antimodernismo. ¿Ha echado un vistazo alguna vez a El Manifiesto?
Lógicamente, la segunda pregunta se sigue de la primera confusión.
El problema es que el término “fascista” se ha desnaturalizado de tal modo, por su empleo propagandístico (sobre todo por parte de la izquierda, que ya llamaba en su época “socialfascista” a sus propios disidentes), que ya ni siquiera se reconoce cuando aparece. Curiosamente, entonces el verdadero fascista -aunque sea en los términos estetizados de El Manifiesto et al.- aparece ¡como “liberal”!
Urbek
diciembre 11, 2008
Hace tiempo que leí dicho manifiesto, y no recuerdo sus justos términos, aunque sí que me pareció una especie de diarrea mental más cercana a la de los espiritistas que al espiritualismo. Sin embargo sí que escucho cada día a Esparza, Vidal, Losantos, etc., y cómo se les llena la boca con la libertad y sus derivados, a los que antagonizan con el socialismo en cualquiera de sus versiones (desde el marxista hasta al fascista). Para ellos todos los males del mundo lo han sido y son por participar del socialismo, y no por otra razón. Así mismo enfocan su apologética en hacer descender al neoliberalismo del mismísimo Jesús de Nazaret, y al socialismo de la masonería, el jacobinismo, del colectivismo en su sentido más peyorativo y desangelado (sin espíritu, precisamente).
J
diciembre 11, 2008
Habría que distinguir, porque Esparza es claramente anti-liberal; Vidal no se sabe muy bien qué es, depende de la hora del día, pero en general, un teócrata; y Losantos se declara liberal, y es hasta posible que lo haga de forma sincera, aunque tanto daño esté haciendo al liberalismo y a la derecha. La libertad de la que hablan Esparza y otros -Dragó, sin ir más lejos- es de raíz nietzscheana o, en todo caso, juengeriana; no tiene nada de Mill ni de Berlin.
Eduardo
diciembre 11, 2008
Para criticar el socialismo no hace falta ser “liberal”. De hecho, la mítica antiizquierdista es mucho más una invención conservadora que liberal. Por otra parte, el único de esos tres (Federico, Vidal, Esparza) que se declara explícitamente liberal es Federico. Vidal es una especie de paleoconservador protestante y Esparza es claramente un reaccionario o un fascista confuso.
Por cierto, el otro día estuvo Gustavo Bueno en el programa de Esparza. Hace tiempo que lleva aliado con los teólogos, pero esto ya es excesivo.
J
diciembre 12, 2008
Lo de las alianzas se ha vuelto muy loco, la verdad, pero que Gustavo Bueno vaya a la casa de los “defensores del espíritu”…
Urbek
diciembre 12, 2008
Lo de Gustavo Bueno… él mismo lo ha explicado en alguna conferencia donde aludió a quienes lo critican desde filas izquierdistas. Está poniendo su sistema al servicio de sus filias y contra sus fobias, sin más. No le gusta el nacionalismo periférico, ni que se denoste la tradición escolástica, etc. Es un españolazo. Heidegger era un nazi convencido porque se sentía muy alemán, y Bueno se acabará convirtiendo (si no lo es ya) en el último escolástico del nacionalcatolicismo.
Sergio
diciembre 27, 2008
Felicidades, me ha gustado mucho el post.
Luis
enero 21, 2011
No penseis que todos ellos son fascistas. Ni mucho menos.
Esparza y De Prada son tradicionalistas, ideologia frentista al fascismo aunque pactista en momentos y situaciones puntuales. El fascismo es un movimiento laico o aconfesional, el tradicionalismo intenta que el sentido catolico tenga, dentro de lo posible, el maximo esplendor en la nacion y que esta se guie por principios de ese tipo.
Quien quiera analizar las discrepancias entre tradicionalismo y fascismo que acuda a la guerra civil y la inmediata posguerra y estudie el enfrentamiento tradicionalismo-falangismo. Se tiraban los trastos a la cabeza y hubo una autentica batalla de la Falange por arrebatar a los catolicos y a la Iglesia el monopolio de la enseñanza. No es extraño que Falange fuera el unico grupo de los que apoyaron la sublevacion que abiertamente n su programa pedia la separacion Iglesia-Estado.
Creo que se usa el adjetivo fascista sin rigor alguno, solo para desprestigiar al contrario en el combate politico. Es como el que llama bolchevique a uno del PSOE hoy. Una majaderia.
Cercano al fascismo seria sin discusion Eduardo Garcia Serrano, no solo porque su padre, el ilustre periodista Rafael Garcia Serrano, fue un “camisa vieja” de Falange y defendio tal movimiento politico hasta su muerte, sino porque en muchas de sus exposiciones se nota esa carga azul y retorica joseantoniana.
En cuanto a otros como Jimenez Losantos si creo que defiende tesis liberal-conservadores. Un canovista perdido!!! Reconocido por el mismo y defensor de politicas economicas liberales y, como el propio Canovas, enemigo del separatismo en todos sus grados.
Ni los unos on buenos ni los otros malos.