Gutiérrez Solana. "La visita del obispo"
Una de las características más fascinantes de los nuevos medios es la posibilidad de sondear en tiempo real la base sociológica sobre la que se apoyan. No se trata, claro, de que unos cuantos comentarios en un hilo o foro permitan trazar un cuadro completo u obtener conclusiones demasiado sólidas; pero sí aportan pinceladas bastante sabrosas sobre lo que queda por debajo de la línea de flotación editorial. Así, los comentarios en las noticias permiten aventurar que, aunque el diario Público no apoye al régimen clerical de Irán, una porción quizás no despreciable de sus lectores siente mayor simpatía por éste que por las democracias occidentales; o que la línea anti-chavista de El País no es compartida por parte de su público. En raras ocasiones, son los propios periodistas quienes exponen el subconsciente del medio, como sucedió con la peculiar reacción, al estilo del más rancio asamblearismo, de la plantilla de ese mismo diario cuando un editorial se atrevió a esbozar una crítica de Ernesto Guevara. Pero pocas veces un periodista se ha identificado de manera más clara con el mínimo común sociológico del medio que le paga que Fernando Díaz Villanueva en este post. El empleado de Libertad Digital e “historiador” compendia en apenas tres renglones el sustrato ideológico de la “eclosión liberal”, el residuo seco que deja el supuesto movimiento cívico liberal después de cinco años de anti-izquierdismo visceral, anti-intelectualismo de la más baja estofa y buenas dosis de reacción de la de toda la vida. Se diría que no hay precedentes; salvo que sí los hay: Fernando Díaz Villanueva.
(Y, por supuesto, y antes de que alguien se desoriente, no, no estoy defendiendo la “dignidad” de los tres detenidos: carecen de ella.)


citoyen
Agosto 19, 2009
Una cosa que tienes que tener en cuenta es que la gente que comenta no necesariamente es representativa de la audiencia. Los más participativos somos siempre los más trastornados
citoyen
Agosto 19, 2009
Impagable el cuadro, por cierto, impagable.
J
Agosto 19, 2009
Lo tengo en cuenta. Pero, como digo, si no sirve para obtener datos muy precisos, sí da una idea “impresionista” bastante vívida de qué es lo que pulula por debajo de los límites “aceptables” en un medio o sector de opinión. El problema es que hay algunos medios y algunos periodistas con un nivel de lo aceptable tan bajo que por debajo de ellos ya no hay nada más.
Demócrito
Agosto 20, 2009
Bueno, J, lo de los activistas pro-iraníes creo yo que es un problema de experiencia. Estas cosas se curan viajando: un añito o dos en Irán, currando de lo que se pueda y sin privilegio alguno por ser guiri, seguro que invitaba a la reflexión a más de uno.
Lo malo es que no hay ningún paraíso ancápico a donde mandar a los de LD. Quizá un safari de unos cuantos meses a través de un país subsahariano y machetero, con lo puesto, les hiciera añorar la aburrida seguridad del estatismo liberticida.
Demócrito
Agosto 20, 2009
Gracias a Díaz Villanueva podremos añadir una nueva pseudociencia al crisol libertariano: la fisiognómica política. Cómo articularla con la praxeología y el conspiracionismo será una de las labores intelectuales más arduas de la eclosión en los tiempos venideros.