La libertad de la mentira

Posted on noviembre 12, 2009

15


P1_56G

Fernando Zóbel, "Béjar II"

Comenta hoy Alejandro Gándara en su blog un libro reciente de Nicholas Fraser, Las nuevas voces del odio. Encuentros con la derecha en la Europa de hoy, y se pregunta, siguiendo al autor inglés “¿Podría ser que la libertad de expresión sólo empiece a tener sentido cuando también protege las ideas más detestables?”. El debate es antiguo. Tan antiguo al menos como la famosa fórmula de Saint-Just: “Ninguna libertad para los enemigos de la libertad”. De fondo, la vieja controversia sobre la naturaleza de la democracia y el Estado de Derecho: si se trata de un régimen, de una construcción, que requiere de un discurso legitimador positivo y de unos límites más o menos precisos; o más bien una suerte de conjunto vacío que se define sólo por su capacidad de asumir dialécticamente cualquier discurso. Weimar una vez más; hemos hablado de ello con frecuencia.

No obstante, hay otra dimensión del debate que Gándara, proveniente de la ficción y de un medio ambiente intelectual donde la verdad no deja de ser un concepto sospechoso, pasa por alto. Cuando, por ejemplo, Faurisson o Irving niegan la realidad del Holocausto, no sólo -o no tanto- expresan ideas repugnantes, sino que mienten sobre uno de los hechos mejor documentados de la historia. Es incierto si la libertad de expresión debe amparar opiniones criminales; pero es más dudoso aún que tenga que dar cobijo a la mentira. Al fin y al cabo, si perseguimos el fraude en (casi) cualquier ámbito práctico de la vida en sociedad, ¿por qué deberíamos protegerlo en el terreno de la ideas?

Advertisement