Desajustes

Posted on diciembre 1, 2009

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Al parecer, era necesario pixelarle el rostro a un pirata extranjero capturado en alta mar con las armas en la mano. En cambio, este ciudadano español no tenía derecho al píxel ni, por lo que se ve, a la presunción de inocencia. Queda la sospecha de que la etiqueta del momento permite linchar a un posible criminal de género, pero no a un seguro pirata.

Otra reflexión atañe al papel de los medios. Se diría que su función consiste cada vez más en decirle al pueblo lo que tiene que sentir. Ya sea editorializando la dignidad, o reclamando un insultillo espontáneo a la consabida señora para ambientar la información.

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