Más o menos el pensamiento ayatolático viene quedando así:
La infinitud de Dios (alabado sea su santo nombre) no le impide caber en la estrechez de un dogma (insondables son sus misterios). Cualquier cuestionamiento del dogma es un atentado contra el infinito. El castigo debe ser infinito: ponerle fin inmediatamente.
Resumiendo: no me toquéis los dogmas tíos ¿Entendido?
Veamos, empiezas alabando los “procesos de construccion nacional”, que incluyen tanto una parte que podríamos llamar criminal, que implica redistribución forzosa de títulos de propiedad y daños contra la propia persona de otros individuos y otra propagandistica. Continuas indicando que nuestro “problema colectivo” es que dicho proceso no se dio de una forma que tu considerarias optima, a causa de las particularidades geograficas, los malos resultados de las medidas centralizadoras, la perdida del “impetu imperial”(¿?), las “distorsiones particularistas”, muy bien, hasta aquí puedo entender tu trastornado discurso. Pero no acabo de entender a que te refieres, en el contexto de tu discurso, cuando hablas de otros dos factores, que por decirlo de alguna manera, para ti frustraron esa supuestamente beneficiosa centralización homogenizadora:
-el influjo de tendencias absolutistas (El absolutismo nace de y favorece la concentración del poder)
-La Iglesia católica. (La homogenización criminal que se produjo de las creencias de la población más
bien se debería de tener en cuenta como factor en un sentido opuesto, es decir, favorable a una mayor
homogeneidad)
No suelo comentar sobre post antiguos, ni tengo la menor esperanza de que entiendas lo que te voy a explicar, y la propia terminología de tu pregunta me resulta entre incomprensible y repelente, como jerga de secta que es, pero en fin, allá vamos.
Para empezar, no alabo nada: reconozco que dichos procesos se dan en todas las naciones, en períodos más o menos extensos y con mayor o menor completitud y violencia. Lo del “problema de España” y el “enigma histórico” me causa un profundo aburrimiento en cuanto es una discusión sobre las esencias, o sea, sobre nada. Con todo, dado que los españoles perdemos muchísimo tiempo y dinero hablando de esto desde hace más de un siglo, asumo que debe de haber un problema, aunque sea un “metaproblema”.
En cuanto a las dos objeciones que presentas, serías capaz de resolverlas por ti mismo con haber aprovechado mínimamente las clases de historia de, digamos, bachillerato, en lugar de dedicarte a Rothbard, Lysander Spooner y todas esas grandes luminarias del pensamiento. La construcción del Estado nación moderno se realiza frente a la monarquía absoluta -aunque no necesariamente destruyéndola por la violencia-, que representa en cierto sentido un estado intermedio entre la sociedad feudal/señorial y la moderna; o, más exactamente, frente a la concentración de poder en el monarca, sustituyendo su soberanía por la nacional/popular. Supongo que eres incapaz de entender esto porque, para ti y tu secta, el Estado es un fenómeno unitario e indivisible desde Mesopotamia hasta la reforma sanitaria de Obama. Supongo, digo, pero tampoco voy a perder mucho tiempo intentando comprenderos. En fin, de ahí los conflictos civiles modernos, la deposición de Carlos I, la Gloriosa Revolución de 1688, la Francesa, los liberales de 1812, las revoluciones burguesas en general, la teorización del “Pueblo” como entidad soberana, etc, etc, etc. En España, particularmente, los vestigios del absolutismo, fundamentalmente representados por el Carlismo, supusieron un impedimento en la construcción del Estado liberal porque, como sabrás, a lo largo del siglo XIX hubo unas cuantas guerras civiles, el cerco de Bilbao, etc, etc, y representó una interferencia en la marcha normal del país y un modelo alternativo que contó con cierto respaldo popular. Incluso antes de eso, el absolutismo de Fernando VII había reprimido a los elementos burgueses e incluso provocado una intervención internacional.
Respecto a la Iglesia, no voy a explicarte lo que, insisto, cualquier bachiller debería saber: el larguísimo historial de conflictos entre Papado e Imperio y entre Iglesia y monarquías nacionales, las querellas de las investiduras, la Reforma protestante y demás. En muy resumidas cuentas, en el momento en que las naciones europeas modernas están en construcción, la Iglesia es, o bien nacional, o bien un vestigio y un aliado del Antiguo Régimen. Por lo demás, el proceso nacionalizador es también secularizador, en la medida en que se tiende a sustituir la sacralidad y las liturgias religiosas por las nacionales, republicanas; la educación religiosa por la escuela republicana, etc. España no contaba con una Iglesia nacional, y es dudoso que consiguiera en algún momento poner a la católica al servicio del proyecto nacional. Vamos, es dudoso hoy mismo. Léete la historia de ETA o entra en el chiringuito de Hazte Oír.
En fin, insisto, el problema fundamental no es que no entiendas mi post, que es posible que tampoco: es que no has estudiado lo más básico, o no te ha aprovechado mucho.
Txomin Goitibera
marzo 21, 2010
Más o menos el pensamiento ayatolático viene quedando así:
La infinitud de Dios (alabado sea su santo nombre) no le impide caber en la estrechez de un dogma (insondables son sus misterios). Cualquier cuestionamiento del dogma es un atentado contra el infinito. El castigo debe ser infinito: ponerle fin inmediatamente.
Resumiendo: no me toquéis los dogmas tíos ¿Entendido?
Stewie Griffin
abril 1, 2010
off topic:
Con respecto a esta entrada tuya ( http://neoconomicon.com/2009/12/12/la-espana-eterna-e-insufrible-i/#comments )
Veamos, empiezas alabando los “procesos de construccion nacional”, que incluyen tanto una parte que podríamos llamar criminal, que implica redistribución forzosa de títulos de propiedad y daños contra la propia persona de otros individuos y otra propagandistica. Continuas indicando que nuestro “problema colectivo” es que dicho proceso no se dio de una forma que tu considerarias optima, a causa de las particularidades geograficas, los malos resultados de las medidas centralizadoras, la perdida del “impetu imperial”(¿?), las “distorsiones particularistas”, muy bien, hasta aquí puedo entender tu trastornado discurso. Pero no acabo de entender a que te refieres, en el contexto de tu discurso, cuando hablas de otros dos factores, que por decirlo de alguna manera, para ti frustraron esa supuestamente beneficiosa centralización homogenizadora:
-el influjo de tendencias absolutistas (El absolutismo nace de y favorece la concentración del poder)
-La Iglesia católica. (La homogenización criminal que se produjo de las creencias de la población más
bien se debería de tener en cuenta como factor en un sentido opuesto, es decir, favorable a una mayor
homogeneidad)
¿Podrías aclararmelo?
J
abril 16, 2010
No suelo comentar sobre post antiguos, ni tengo la menor esperanza de que entiendas lo que te voy a explicar, y la propia terminología de tu pregunta me resulta entre incomprensible y repelente, como jerga de secta que es, pero en fin, allá vamos.
Para empezar, no alabo nada: reconozco que dichos procesos se dan en todas las naciones, en períodos más o menos extensos y con mayor o menor completitud y violencia. Lo del “problema de España” y el “enigma histórico” me causa un profundo aburrimiento en cuanto es una discusión sobre las esencias, o sea, sobre nada. Con todo, dado que los españoles perdemos muchísimo tiempo y dinero hablando de esto desde hace más de un siglo, asumo que debe de haber un problema, aunque sea un “metaproblema”.
En cuanto a las dos objeciones que presentas, serías capaz de resolverlas por ti mismo con haber aprovechado mínimamente las clases de historia de, digamos, bachillerato, en lugar de dedicarte a Rothbard, Lysander Spooner y todas esas grandes luminarias del pensamiento. La construcción del Estado nación moderno se realiza frente a la monarquía absoluta -aunque no necesariamente destruyéndola por la violencia-, que representa en cierto sentido un estado intermedio entre la sociedad feudal/señorial y la moderna; o, más exactamente, frente a la concentración de poder en el monarca, sustituyendo su soberanía por la nacional/popular. Supongo que eres incapaz de entender esto porque, para ti y tu secta, el Estado es un fenómeno unitario e indivisible desde Mesopotamia hasta la reforma sanitaria de Obama. Supongo, digo, pero tampoco voy a perder mucho tiempo intentando comprenderos. En fin, de ahí los conflictos civiles modernos, la deposición de Carlos I, la Gloriosa Revolución de 1688, la Francesa, los liberales de 1812, las revoluciones burguesas en general, la teorización del “Pueblo” como entidad soberana, etc, etc, etc. En España, particularmente, los vestigios del absolutismo, fundamentalmente representados por el Carlismo, supusieron un impedimento en la construcción del Estado liberal porque, como sabrás, a lo largo del siglo XIX hubo unas cuantas guerras civiles, el cerco de Bilbao, etc, etc, y representó una interferencia en la marcha normal del país y un modelo alternativo que contó con cierto respaldo popular. Incluso antes de eso, el absolutismo de Fernando VII había reprimido a los elementos burgueses e incluso provocado una intervención internacional.
Respecto a la Iglesia, no voy a explicarte lo que, insisto, cualquier bachiller debería saber: el larguísimo historial de conflictos entre Papado e Imperio y entre Iglesia y monarquías nacionales, las querellas de las investiduras, la Reforma protestante y demás. En muy resumidas cuentas, en el momento en que las naciones europeas modernas están en construcción, la Iglesia es, o bien nacional, o bien un vestigio y un aliado del Antiguo Régimen. Por lo demás, el proceso nacionalizador es también secularizador, en la medida en que se tiende a sustituir la sacralidad y las liturgias religiosas por las nacionales, republicanas; la educación religiosa por la escuela republicana, etc. España no contaba con una Iglesia nacional, y es dudoso que consiguiera en algún momento poner a la católica al servicio del proyecto nacional. Vamos, es dudoso hoy mismo. Léete la historia de ETA o entra en el chiringuito de Hazte Oír.
En fin, insisto, el problema fundamental no es que no entiendas mi post, que es posible que tampoco: es que no has estudiado lo más básico, o no te ha aprovechado mucho.